El amor es inesperado, cuando lo encontramos parece como si nuestra realidad colapsara, de la misma manera en la que colapsa al mirar a esa persona especial a los ojos:
‘Ámbar’
Pasa que encuentras a una chica
que pone todos tus semáforos en ámbar
porque no deja verle más allá de la sonrisa.
Descansa entre las letras
de todos los libros que devora,
como si de eso se tratara la vida,
es un personaje de todas sus historias
una mujer que guarda sus secretos en el fondo
y es que a veces me parece mar
tan perfecta y en calma.

La escuché decir que duerme
con la almohada sobre la cabeza,
para olvidarse de todo
y apropiarse de más.
Si pudiera le daría mi tiempo
para que nunca faltara,
siempre va contra el reloj
y resulta que el mío
se detiene cuando está conmigo.
He bajado la velocidad
porque me gusta verla caminar
despacio,
con las ilusiones cuidado
su paso,
con los rizos del cabello
acariciando su espalda,
con la inocencia
de quien nunca ha besado.
Pasa que conoces a una chica
y te rompe los esquemas,
y te baja el ego,
y te hace querer despertar en la madrugada
para verla dormir.

Me intriga su corazón,
las decepciones y el primer amor,
las promesas rotas y el juramento eterno,
los abrazos y las despedidas,
las palabras que se han quedado
entre sus labios por tanta pena que lleva dentro.
Es increíble cómo sucede
el atardecer en sus mejillas todo el día,
es la más valiente del mundo
porque se enfrenta consigo misma,
le admiro la seguridad
con que vence al (su) mundo
y después alza la bandera
de conquista con forma de sonrisa.
Pasa que conoces a una chica
que te conoce lo doble
y aun así decide tomarte de la mano.

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El amor no siempre es la mejor decisión que tomaremos en la vida, pues las malas elecciones hacen que aprendamos de nuestros errores y son parte del crecimiento personal, y aunque “quizá te arrepientas de haber amado tanto”, sabes que habrá valido la pena.
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Las fotografías que acompañan al texto pertenecen a Cayetano González.
