Tus ojos,
Aceitunas brillantes,
Noches estrelladas
Donde nunca me he encontrado.
Tu mirada,
Red tendida en el río,
En busca de presa eterna
Que te haga compañía.
Tu parpadeo,
En expedición por el hombre adecuado,
No cesa ni se desanima.
¡Mírame cómo te atisbo!
¡Contempla mis mieles oscuras!
¡Posa tus eclipses en mí!
Encontrarás
Sin darte cuenta
Lo que has buscado a ciegas…
¡Contémplame profundamente!
Y te perderás
En mí.
Suren Manvelyan
