Somos, hacemos, decimos… tenemos, creemos y sentimos, ¿qué? Aquello que decidimos…

Dijo que no aguantaba el amontonamiento de la ciudad mientras esperaba el colectivo para volver a su departamento.
Dijo que este mes se ponía las pilas con el gimnasio, se sentó en el sillón y prendió el televisor. Pidió un cigarro, dijo que era el último de su vida y tanteó el bolsillo para confirmar que tenía el atado de veinte. Pidió una cola light “porque me estoy cuidando”, cuando le preguntaron con qué quería acompañar su combo.

Dijo que quería vivir del arte y entró a la oficina a las siete de la mañana, como todos los días.
Dijo que le encantaba la paz del campo mientras pagaba la última cuota del departamento en calle Corrientes.
Dijo que no creía en la reencarnación, que había que aprovechar esta vida al máximo porque era la única, pero nunca se animó a tirarse del paracaídas.
Dijo que el amor era una mierda y que nunca se iba a enamorar. Y la vio entrar.

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Si algo es cierto es que la creatividad reside en cada uno de nosotros, sin excepción, solamente hay que aprender a explotarla y a canalizarla; te compartimos los Hábitos que te convertirán en una persona más creativa.
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Las fotografías que ilustran el texto pertenecen a Bryan Durushia; conoce más sobre su trabajo dando click aquí.
