A continuación otro poema de la joven autora Samantha Sampedro, quien explora con su particular imaginario y universo referencial el solipsismo, la identidad y la soledad, sin caer en fatalismos ni enfrascarse en trágicos conceptos estéticos.

Dormir, mantenerme ahí, quieta
Dormir, cerrar los ojos, apagarme un rato del mundo.
Alejar los problemas de mí, sumergirme en el silencio, sumergirme en la paz.
Ya no tener que pensar, ya no estar obligada a buscar respuestas a todo lo que se acumuló.

Dejarme llevar, flotar y querer mantenerme ahí, vivir diversas historias en mi psiquis y dar paso a otras.
No ser dueña de ellas, solo ser espectadora, no tomar decisiones, sólo mirar y esperar.
Dar vueltas en mi propia mente, mantenerme ahí, quieta.

No ser interrumpida por la realidad, esa que ya no tiene nada que decirme.
Esa que dura más de lo que debería, pero es cruel con su indiferencia.
Invertir todas mis energías en liberarme hacia el interior, dormir.
Dormir para siempre.
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Las imágenes que acompañan al texto pertenecen a Mariel Feliz Fernández.
Puedes apreciar más de su trabajo fotográfico aquí.
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