El experimento que pone en duda la existencia del libre albedrío

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El experimento que pone en duda la existencia del libre albedrío
El experimento que pone en duda la existencia del libre albedrío

Múltiples aspectos de la sociedad se basan en la suposición de que cada individuo es responsable de sus actos y tiene la capacidad de decidir, tomando en cuenta una serie de reglas y motivos racionales. Los humanos hemos inventado instituciones (tribunales, cárceles, fuerzas policíacas, etc.) para asegurarnos que la justicia esté garantizada en la sociedad.

Esto nos hace creer que controlamos nuestra vida, que forjamos nuestro destino con base en decisiones conscientes. Sin embargo, existe algo que consiste en pensar que el libre albedrío es una simple ilusión, inventada por el raciocinio humano para sentirse responsable de sus actos en un intento de justificar sus acciones inconscientes.

Estas hipótesis provienen, en su mayoría, del famoso experimento de Benjamin Libet, que consistía en registrar la actividad cerebral de los sujetos al pedirles que tomaran una decisión al azar: subir el brazo o apretar un botón. Los individuos debían expresar el momento exacto en el que habían tomado la decisión de realizar el acto físico.

Librealbedrio - el experimento que pone en duda la existencia del libre albedrío

Libet descubrió que justo antes de que el sujeto fuera consciente de la decisión que tomó, ya se había formado una señal eléctrica en el cerebro para ejecutar la acción, lo que para muchos científicos significa que este órgano decide antes de que el individuo se dé cuenta de ello, lo que implicaría que todas nuestras elecciones son de la misma naturaleza.

A partir de esto, los deterministas afirman que la libertad de la voluntad no existe y que nuestro cerebro es tan sólo una compleja máquina biológica que toma decisiones después de comparar estímulos favorables.

Incluso neurólogos destacables como Wolf Singer, afirman que la creencia de la libertad sobre las decisiones es absurda, poniéndonos como ejemplo actos delictivos: según él, si alguien comete un crimen, se debe a una deficiencia cerebral que a veces se puede detectar (como un tumor) y en otras ocasiones no (en el caso de un estado cerebral perjudicial).

Antes de criticar estas propuestas debemos preguntarnos a quién le convendría que esto fuera verdad. ¿Quién se beneficiaría de la confirmación de que los humanos somos otro tipo de máquina que puede ser programada, controlada y dirigida como un títere biológico? Obras literarias como “1984” y “Un mundo feliz” pueden ser buenos ejemplos.

Pensar - el experimento que pone en duda la existencia del libre albedrío

En opinión de muchos filósofos y científicos como Jürgen Habermas y Raymond Tallis, es apresurado e irresponsable afirmar que todos los supuestos sociales de la humanidad que se basan en la libertad, la culpa y la justicia, son simples cuentos sin base ni comprobación.

intentar explicar un fenómeno sólo desde un punto de vista, es un error propio del fanatismo. Si las investigaciones neurológicas no encuentran un mecanismo cerebral que sea responsable por la libertad o el libre albedrío, eso no significa que estos conceptos sean ilusiones, sino que se está dejando de lado la perspectiva del sujeto en primera persona.

Sería tan absurdo como una discusión entre un biólogo, un físico y un químico acerca de qué es un ser humano. Cada uno daría una respuesta diferente según su campo de estudio, y sería inútil que el biólogo dijera que el físico está equivocado por afirmar que un humano es un conjunto de átomos que es sometido a distintas fuerzas, igual que si un físico acusara al biólogo de mentiroso por decir que un humano es un ser vivo producto de un largo proceso de evolución.

Mente - el experimento que pone en duda la existencia del libre albedrío

Habermas afirma que la evolución, como sabemos por las investigaciones de Darwin, no trabaja al azar. ¿Qué propósito habría entonces en estructurar mecanismos como el libre albedrío, la culpa y la voluntad, si no tienen algún valor en sí mismos?

Incluso la base de estas suposiciones está errada: afirmar que toda elección, sin importar su complejidad, es resultado de una actividad cerebral mecánica e inconsciente, basándose en un experimento de acciones banales y sin un objetivo particular, es poco ingenioso.

Las acciones en las que ejercitamos nuestra libre voluntad cuentan con un procedimiento mucho más complejo del que se necesita para realizar un movimiento al azar.

El experimento de Libet olvida que antes de realizar una elección de importancia, como podría ser elegir una carrera universitaria, los seres humanos analizamos una serie de razones y consecuencias. Deliberamos y decidimos de acuerdo a nuestros gustos y experiencias, por lo que el resultado depende del individuo.

Albedrio - el experimento que pone en duda la existencia del libre albedrío

Los humanos hemos alcanzado un nivel de desarrollo mucho mayor al de cualquier otra especie: vivimos en un mundo estructurado por nuestra cultura, nuestra razón y la sociedad. Tenemos consciencia y somos capaces de hazañas increíbles.

Ignorar las inusuales habilidades humanas, reduciendo a la especie, es una tendencia peligrosa y un error torpe.

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Si te interesa el tema, te recomendamos que leas los siguientes libros: “El existencialismo es un humanismo” de Jean Paul Sartre, “Entre naturalismo y religión” de Jürgen Habermas, “Aping Mankind” de Raymond Tallis.

El arte y la literatura también han creado a partir de la libertad, por eso te compartimos algunos Poemas de Khalil Gibran para entender la libertad.

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