En nuestros días es muy fácil conocer personas. Afortunada o desafortunadamente vivimos en un mundo conectado a todas horas y por todas partes. Imagínate vivir a principios de 1900, sin Facebook, WhatsApp o Tinder en un pueblo, pues tu única herramienta era una carta o, quizás, un aviso de ocasión.
Aunque la mejor forma de ampliar tus conexiones e incluso tener un encuentro con quien consideres el amor de tu vida es saliendo, siendo claro y honesto con tu intenciones, te mostraremos cómo le hacían en el pasado para anunciar sus cualidades, buscar y ofrecer su compañía a completos desconocidos en lo que eran las antiguas redes sociales: el periódico.
Aquí te dejamos algunos mensajes que damas y caballeros publicaban en 1900 con el fin de encontrar el amor… O al menos intentarlo.

1. A todos nos ha pasado que encontramos a una persona en el camino, quizás en el aeropuerto o hasta en la calle, siendo la primera y última vez que podremos verla. Este muchacho decidió emprender una búsqueda con demasiados detalles de la escena. Demasiados.
“Caballero quisiera tener encuentro con jovencita, vestida en tonos claros, quien usaba un gran sombrero negro y que estaba en el vagón Broadway el pasado domingo por la noche, sentada al lado de la señora mascando goma”.
2. Porque no todos son hombres, ésta muchacha se arrepintió de no haber pedido los datos de un chico en el tren y decidió hacerlo, aunque un poco tarde.
“Jovencita, desconocida en la ciudad, quisiera conocer al caballero que estaba en el vagón Akeny a las 6:30 de la última noche. El que dijo que había tenido un corte de pelo por 25 centavos, además de sus zapatos lustrados gratis en la Peluquería Model. Él dijo que el lugar tiene a los mejores peluqueros”.
3. En el siguiente anuncio, el solicitante se muestra un poco más exigente con sus habilidades.
“Caballero oficinista busca asistente. Se ofrecerá matrimonio si es conveniente”.
4. El anterior no es el único en busca de compañía; aunque este es un poco más descriptivo y urgente.
“Se busca ama de casa. 18 a 30 años de edad, solicitado por viudo de 40. Poseo un prominente cargo en compañía ferroviaria, tengo un rancho de 75 acres, ofrezco matrimonio en caso de ser conveniente; tengo un hijo de 13 años, no me opondré a tener otro más si la ama de casa lo requiere. Puedo dar mejores referencias”.

5. Algunos eran más directos de lo sugerido y, más que amor o compañía, buscaban servicio doméstico.
“Mecánico de clase media desea conocer a respetable doméstica; rubia, prominente, edad mayor a 25 es preferida. Objeto: matrimonio”.
6. Otros eran más amables y prometían una vida brillante de ensueño:
“Quiero una buena esposa de edad madura. Tengo una linda casa y algunos ingresos por renta de propiedad. Me gustaría una esposa que pudiera ayudarme, después tendríamos suficientes ingresos para vivir sin trabajar”.
7. Casarse es una prioridad y urgencia. No importa si son viudas.
“Caballero del Este desea conocer a viuda dueña de un rancho, no objeción a un hijo o dos, objeto: casarse”.
8. También los que no están en una buena posición económica buscan compañía; además de eso, piden algunos requisitos.
“Se busca: esposa. De preferencia hija del granjero, dispuesta a casarse con hombre pobre. Debe ser una mujer atractiva, buena chica, peso de 100 libras o menos, no trampas”.

9. Tenemos el caso de algunas chicas desesperadas, no les importa irse hasta Alaska y están dispuestas a dar más información.
“Una viuda, de 36 años, le gustaría ser correspondida por un caballero ya sea del Este o de Alaska. Tengo algunas propiedades, excelente ama de casa y cocinera; dispuesta a ir a donde sea, todas las cartas que contengan dirección serán contestadas”.
10. La siguiente mujer independiente ya se cansó de trabajar y quiere una vida estable:
“Mujer joven, criada en opulencia, habiendo perdido todo y ganado su propio sustento durante los pasados 8 años, está cansada de dar clases y desea un hogar: le gustaría conocer a buen hombre de negocios que aprecie el refinamiento y afección en una esposa. Objeto: matrimonio”.
11. Los hombres tienden a ofrecer lujos y riqueza con tal de conseguir atención y compañía.
“Joven caballero de Nueva York en el negocio editorial quiere conocer a una joven mujer de 18 a 24 años, cuento con $500. $50 semanales asegurados. Debe ser refinada; objeto: matrimonio”.
12. Algunos más experimentados también son usuarios del servicio de anuncios.
“Caballero, 40, correspondería a joven mujer de alguna forma; propuestas de negocio y resultados; he tenido experiencia; no frivolidades”.

13. Las intenciones ocultas también eran comunes en la época escrita.
“Empresario y caballero, 40, buena apariencia y hábitos, extranjero en la ciudad, desea compañía de joven mujer con pequeña cantidad de dinero. Estrictamente confidencial”.
14. Demasiado buenos para ser ciertos, no faltaban los anuncios que tenían una fuerte carga de sospecha.
“Atractiva, refinada dama, riqueza independiente; dinero y propiedad; generosa, con buena disposición, busca esposo y consejero”.
15. También estaban los representantes de “supuestas” chicas adineradas. En un anuncio encuentras a tres posibilidades de futura esposa.
“Joven viuda, 28 años de edad con $10 000; dama, 20, con $50 000; dama,25, $15 000; güera, 18, dinero y hermosa granja. Busco esposos honorables para todas ellas. Contacte a la Srita.W, Chicago”.
16. Para terminar, tenemos al caballero que ya fue timado varias veces, por lo que busca asegurarse de no volver a caer:
“Caballero de 30 gustaría de conocer una viuda o sirvienta; estrictamente confidencial, no engaños, no meseras, no empleadas de galerías o peluqueras serán consideradas. Objeto: matrimonio”.

Si vivieras en 1900, ¿ cuál sería tu anuncio ideal?
*Publicado originalmente por Daniel Morales Olea el 14 de febrero de 2015 y editado por Edgar de Lucio.
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