I would prefer not to.
La caducidad de la lengua es uno de los muchos problemas comunicativos que tenemos. Ya sea porque nos cuesta trabajo dejar atrás la tradición de los idiomas o porque desconocemos los cambios más recientes en el habla, en muchas ocasiones nos casamos innecesariamente con la manera en que nos enseñaron a expresarnos, a escribir, y cerramos los ojos ante las nuevas tendencias o las reformulaciones urgentes que el lenguaje ha exigido. Caso ejemplar en el español es ése que vio evolucionar al ustedes del vosotros, que eliminó las conjugaciones verbales que este pronombre suscitaba y aligeró el tono con que la gente se refería entre sí. Efectivamente su sonido es llamativo, podríamos considerarle hasta estético, pero también resulta anacrónico su uso.

Regresando a la frase con que iniciamos este texto, la cual proviene de “Bartleby, el escribiente” de Herman Melville, ¿no es extraña su pronunciación? Es más, ¿su uso? Dejando de lado las implicaciones filosóficas de la expresión, esas que marcan la tensión entre la preferencia y la negación, entre la vida y la muerte, una preferencia que es capaz de afirmar la nada y negarlo todo, excepto su preferencia negativa; su ejecución es incluso incómoda para el oído contemporáneo. I’d rather not sería en todo caso una apuesta segura para el mundo de la actualidad que dice “Preferiría no hacerlo”.
Y con este tipo de frases o conjugaciones hemos tenido que sobrevivir por años gracias a la educación que recibimos o pretendemos guardar. Hay todavía quienes se resisten a modificar su léxico común y, peor aún, sistemas de enseñanza que privilegian las viejas usanzas convirtiéndonos en hablantes faltos de sentido o carentes de realidad.

En la lengua inglesa hay expresiones que prevalecen gracias a anticuados libros de texto o a profesores testarudos, y que nos desengranan del mundo en que vivimos sólo porque “así se ha enseñado desde siempre”, dirigiéndonos a encuentros incómodos, inentendibles, si es que tenemos la oportunidad de entablar una conversación con un nativo o visitar un país que tenga al inglés como habla oficial. A continuación, algunas de ellas.
–
May I go to the bathroom? – ¿Necesitamos una ducha o un sanitario? Porque con esta solicitud, pareciera que queremos dirigirnos a las regaderas. Lo correcto es restroom.

How do You do? – Este “¿Cómo estás?” Pertenece a los años 50 del siglo pasado; hoy basta con un How is it going?
–
To cook someone’s goose? – ¿En serio? ¿Para decir que le echamos a perder los planes a alguien tenemos que hablar como un anciano del East End? Lo mejor es Spoil someone’s plan.

How did it make? – Simplemente es extraño. Preguntarle a alguien cómo le fue con algo en específico a partir de una expresión que hoy se relaciona por completo con besar a alguien (make out) es incómodo. How did it go? Es una mejor alternativa.
–
What will You do at the weekend? – Adiós formalidad. Intenta, con mayor éxito, por supuesto: What are you doing at the weekend?

To whom – ¿Jane Austen, eres tú? ¿Estás escribiendo una carta al Jurídico? Déjalo en who si estás en una conversación común y corriente.
–
Raining cats and dogs – Un idioma (o modismo) que sólo usaron nuestros más viejos maestros para decir que está lloviendo muy, muy fuerte.

I am going to be away for a while – Nada más dramático para decir que saldrás. Mejor, no escandalices a nadie, y di I’m going out. Así de simple.
–
I’ll be back – Sólo Schwarzenegger dice eso y exclusivamente frente a fans. Suavízalo con un I’ll be right back y dejarás de sonar como vieja estrella de cine.

Have a shower – La peor de todas. ¿Tienes una regadera? Perfecto, gracias por compartir. Pero, ¿tomarás un baño? Ok, entonces es take a shower.

No es difícil si lo piensas bien, sólo que hablar una lengua exige que te empapes de ella y la tengas en constante contacto; de lo contrario, sonarás como un diccionario sacado de la biblioteca escolar menos actualizada del planeta. Para estar en práctica, entonces averigua cuáles son los 10 canales de YouTube con los que puedes aprender inglés gratis e intenta leer El único poema que necesitas para mejorar tu inglés, la máxima de las pruebas en lengua escrita.
