
Después de seis años de amor y desamor nuestra historia terminó. Entendí que ya no podía sacar lo mejor de ti y ni tú de mí. Dolía mucho, daba ansias sentir que después de todo no tuvimos un final feliz. Crecí contigo y siempre voy a estar agradecida por eso, por todo lo bueno, por todo lo malo te pido perdón, por todas las veces que te pedí que fueras algo que no eras y por todas la veces que no te dejaba ir y te forzaba a quedarte, es que simplemente no podía aceptar la idea de no tenerte en mi vida. Ya no sabíamos estar juntos con el paso del tiempo, dejamos de entendernos. Después de mucho tiempo fui la que decidió irse de ti por que estaba cansada de que fuéramos lo que no podíamos ser. Llegó la tristeza y ésta a su vez se transformó en coraje, enojo, rabia contra ti y contra mí. No podía recordarte y sentir paz, no podía aceptar que todo el tiempo que me aferre a ti sólo era una forma de envenenarte de mis vacíos. Odiaba sentirme así, no podía comprender cómo después de amarte tanto podía sentir un enojo irreal hacia ti. Estaba en un proceso que no entendía, no sabía cuando pararían esos sobresaltos de emociones y sentimientos, me escondía de todo lo que se relacionara contigo porque hasta la más mínima información me ardía en el corazón, evitaba hablar de ti lo más que podía y quité de mi vida todo lo que me recordara eso que una vez fuimos, no por que te odiara, sino porque sufría al saber de ti sin mí. Era difícil vivir, escapando de alguien que ya no estaba, me sentía de ningún lado, no sabía ni siquiera por dónde empezar a reconstruirme. No entiendo porqué al tratar de olvidarte te ibas plasmando más en mí. Te extraño demasiado y me da coraje, pero sé que tengo que ser madura y saber que no es nuestro tiempo y tal vez nunca lo vuelva a ser, aunque no te miento que me da felicidad que eso signifique que tal vez dentro de años sí será. Decidí tomármelo con calma, dejarme sentir ese dolor porque ahora entiendo que el dolor es el precio que tienes que pagar por las cosas más hermosas. Sé que va a llegar el día en que ya no te necesite en mi vida, el día que sepa quién soy sin ti, que pueda sonreír al escuchar tu nombre, que no me duela escuchar de ti, que pueda verte caminar por la calle y dejarte seguir sin detenerte, el día que me pueda imaginar con otras personas y que por fin aprenda que el fin se disfraza de en un nuevo comienzo.
