La soledad es un síntoma de la locura

3 min de lectura
por junio 20, 2016
La soledad es un síntoma de la locura
La soledad es un síntoma de la locura

La mano izquierda fría, el corazón latiendo estúpidamente rápido y, de pronto, me dolía el brazo. Otro ataque de pánico. Tomé mis maletas y fui a casa de mis padres, compartiendo la neurosis del taxista que me transportaba. ¿En qué momento se quebró mi sistema nervioso? Borracheras, insomnio, tabaco y marihuana. Vida bohemia, glamourosa y suicida. 

Llegué al psiquiatra, sus diplomas enmarcados me aturdían. Señor formal, amable, listo para analizarme tan temprano en aquel día. ¿Mil doscientos pesos por cuarenta minutos de su tiempo? Al carajo, si me iba a servir para no querer matarme, lo valía. No te asustes, lector querido. No estuve tan cerca de quitarme la vida, pero se veía venir el precipicio y yo tenía que envalentonarme y comprar un paracaídas. 

Alex benetel31 - la soledad es un síntoma de la locura

Comenzó el doctor a hacerme preguntas que por lo menos calmaron mi respiración, tantos recuerdos, dolores y angustias no parecían tener cabida ni en 40 minutos ni en su consultorio decorado tan falto de imaginación. Pero eso sí, salí con un diagnóstico:

—Usted padece depresión.

—¡No me diga! Usted es un genio, señor doctor, deme mi receta y tenga su dinero que me voy.

Uno se siente, cuando hace el efecto de los ansiolíticos por las noches, como un costal, caen las penas sin resistencia alguna, llega el sueño y la mañana comienza por fin a tomar tintes brillantes, tintes de alegría. 

Medicados vamos por la vida. Pastilla para dormir, café para despertar, endorfinas para vivir, alcohol para olvidar. Viajar para soñar, leer para entender, meditación para aguantar, poemas para recaer.

No me leas con esos ojos, lector mío. No pretendo entrometerme en tu bello día, imagina que estás frente a un librero, y tomaste sin querer mi poesía.

Alex benetel4 - la soledad es un síntoma de la locura

Otra vez con mi colchón

Aquí estamos nuevamente

mi colchón y mi inconsciente,

aquí estamos siempre juntos,

ya los dos somos adultos.

Siempre tú cargando el peso de mis días de soledad.

Siempre viéndome partir por la mañana al despertar.

Después de un día pesado, sé que contaré contigo.

Eres tú mi compañero de lunes a domingo.

A veces tenemos visitas, y discúlpame mi amigo,

si una que otra vez hemos hecho mucho ruido.

Pero siempre se han marchado, y no podrás negar

que después de la tormenta siempre nos llega la paz.

Yo sé bien que ya conoces cómo busco sin cesar

una inquilina estable que nos pueda acompañar.

Pero sigo fracasando como un auto sabotaje,

parece coreografía ver marcharse lo que traje.

Pero ya estoy aburrido, ya estoy casi por vencido,

creo que solos estaremos un buen rato, mi amigo.

No seré tan egoísta y ya no te haré pasar

por todos los altibajos que llevo en mi caminar.

Se ha acabado, estoy cansado, ya no quiero ni pensarlo

no quiero que te ilusiones por mi culpa como un niño.

Dejaremos ese juego de una vez, se ha terminado,

porque aunque seas un colchón, eres fiel como un amigo.

Ahora sabes porqué tuve que ir con el psiquiatra. Soledad, le llaman unos, yo le llamaría añoranza. Porque nadie puede sentirse solo sin sentirse medio vacío, yo me sentía hueco, me sentía poquito vivo. Pero mi sonrisa no falla, compañero. Ni tampoco el chascarrillo, ni el peinado perfecto, ni la camisa nueva del niño. Lo de afuera es otro mundo, lo que ves y lo que veo. Lo que siento, ¿qué te digo? Un recoveco profundo.

Alex benetel42 - la soledad es un síntoma de la locura¿Que quién era ella? Si te contara, lector mío. Cuando la conocí quería besarla y llevarla conmigo, quería que fuera la madre de mis hijos. Me sigue dando ternura recordar su mirada, y cómo me veía cuando la besé afuera de su casa. Vivimos juntos un tiempo, meses buenos, en realidad, no me puedo quejar. Lector mío, yo la amaba como a nadie, y el psiquiatra no me ha dicho cómo demonios la puedo olvidar. Su ropa colorida, su corte de cabello, su mirada con la mía. Hoy todo parece un destello. Pero basta de tristezas que ya estoy mucho mejor, pastilla para dormir y olvidando con alcohol. ¿Tomo solo? Rara vez. ¿Lloro solo? Ni de chiste, eso sí sería caer. Cuando lloré, me perdiste.Si vieras qué bien me veo hoy, me lo ha dicho mi asistente. Anoche dormí como rey, alcoholizado e inconsciente. Por la noche tengo planes en esta ciudad fenomenal, y cuando llegue la noche, ¡pastilla para dormir y un café para despertar!

Alex benetel5 - la soledad es un síntoma de la locura

**

La locura es recurrente en escritores, músicos, artistas plásticos, cineastas… porque tanta creatividad es peligrosa, podría volarte la cabeza como a estos Personajes que se volvieron locos. Si te sucede algo parecido a la historia del relato que acabas de leer, te dejamos la historia de La locura según los grandes escritores. También descubre a los Directores que tuvieron que hacer de su vida una película para no morir en la agonía.

**

Las fotografías que acompañan al texto pertenecen a Alex Benetel

Libro vagabundo: liberando la lectura en las calles
Historia anterior

Libro vagabundo: liberando la lectura en las calles

Sin sentidos hormonales
Siguiente historia

Sin sentidos hormonales, a esto huelen las despedidas

Lo más reciente de Letras

× publicidad