La última vez que atravesó una puerta

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La última vez que atravesó una puerta
La última vez que atravesó una puerta

A continuación otro de los relatos de Cecilia Cabrera para explorar la naturaleza cambiante de las cosas, la metáfora del tiempo como un tránsito de la vida humana detenida en la rutina y la soledad como un dilema existencial.

Reloj fin del mundo - la última vez que atravesó una puerta

Afuera cambiante
para Ángeles

Nunca sabía qué habría del otro lado, aunque siempre abriera la misma puerta, de la misma casa, a la misma hora. Así que esa incertidumbre hacía que cada día al despertarse estuviera más cansada que cuando se acostó la noche anterior.

Mujer cansada - la última vez que atravesó una puerta

Estaba demacrada de tanto dormir mal. Ya se le habían gastado las lágrimas, aunque persistían sus ganas de llorar. Ese nudo en la garganta que la asfixiaba ya no recordaba desde cuándo estaba ahí. Igual que la contractura que envaraba su espalda.

El lunes, al atravesar el umbral se encontró en el interior de un volcán. Todavía le arde la cara y no puede mirarse al espejo porque odia su rostro sin cejas ni pestañas. El domingo estuvo a punto de caer a un precipicio al salir, y se salvó porque justo sonó el teléfono y no alcanzó a salir. Por suerte le quedaban sogas largas para la bajada. El sábado fue un problema, porque la salida estaba bloqueada por la nieve.

Musica a traves de imagenes nieve - la última vez que atravesó una puerta

Hasta el dintel llegaba. No pudo salir en todo el día. Por suerte la casa estaba calentita. Ese martes, antes de salir, elevó una plegaria a algún dios que tuviera a bien escucharla y le pidió que del otro lado por fin hubiera algo que le diera cierta constancia. Abrió la puerta, salió a una habitación vidriada. Del otro lado del vidrio se veía un cocina gigante. Cerró la puerta a su espalda y quedó fijada en ese lugar. No se pudo mover más. Sus brazos comenzaron a girar en círculos a distintas velocidades.

Creativo encerrado - la última vez que atravesó una puerta

Del otro lado del vidrio, cada tanto, alguien miraba hacia donde ella estaba y salía corriendo, o bien se sentaba tranquilo a hacer algo. Le tomó unos minutos darse cuenta de que estaba dentro de un reloj.

Fue la última vez que atravesó una puerta.

***

El mundo de las letras permite explorar los conceptos y las imágenes como posibilidades o respuestas a un enigma. Desde el amor, el dolor y hasta la tristeza, pero el objetivo siempre parece ser alguna versión de la felicidad.

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