Otto Valbuena vuelve al ruedo con un poema de verbo sutil y preciso.

Hojarasca
para Verónica
Arrastro los pies sobre la hojarasca
desnudo el cielo con los párpados
camino en círculos que se amplían
y me siento listo cuando me paro bajo el sol.

No hay eterno retorno, ni piedras de Sísifo ni cantos de cólera
llueves en cruz sobre mis manos tendidas
la piel de la aurora, tus labios dormidos.
No me des más la espalda,
dame el olvido o la muerte.

Rezo en silencio a mis dioses paganos
apago las velas y me quedo junto a ti esperando la nueva luz del día que nace
el horizonte en la hojarasca de tus pasos
el otoño revienta en tus costas, mar bravo y voraz de tu cuerpo.
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Las imágenes pertenecen a Jaime Tena.
Puedes apreciar más de su trabajo fotográfico aquí.
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Saber apreciar los detalles, sopesar los elementos, convertirlos en algo propio, en algo único. El toque ideal pasa por la máscara del deseo hecho objetivo. Como a través de una mirada, algunas visiones apuntan hacia el erotismo con un tino inusualmente poético.
