“Mis libros (que no saben que yo existo)
son tan parte de mí como este rostro
de sienes grises y de grises ojos
que vanamente busco en los cristales
y que recorro con la mano cóncava.
No sin alguna lógica amargura
pienso que las palabras esenciales
que me expresan están en esas hojas
que no saben quién soy, no en las que he escrito.
Mejor así. Las voces de los muertos
me dirán para siempre.
“Mis libros” – Jorge Luis Borges
El 24 de abril de 1895 Oscar Wilde estaba en prisión. Ese día sus bienes fueron subastados aun precio ridículo, pues la falta de Wilde, por perversión, era más alta de lo que el escritor podía pagar y así en la ilegalidad concedida por el gobierno, todo lo que el escritor poseía fue vendido. “Quiero ir al grano cuando pueda decir, con sencillez y sin afectación, que los dos momentos cruciales de mi vida fueron cuando mi padre me envió a estudiar a Oxford y cuando la sociedad me envió a la cárcel”, escribió Wilde en “De profundis”. Entre sus pertenencias partieron todos sus libros. El lote 114, por ejemplo, contenía cerca de 100 novelas francesas. Wilde lamentó perder los trabajos publicados de sus padres, las ediciones de lujo de los poetas contemporáneos a él, el busto del dios griego Hermes y sobre todo, sus libros favoritos.

“La perdida material que más me afectó”. Así se refirió a la perdida de sus más de 2 mil libros que conformaban su biblioteca personal. Para que el golpe fuera aún peor, se le informó que la venta de libros consistió un triste monto de 130 libras (aproximadamente lo que él gastaba en una semana en comida, alcohol, taxis y hoteles), nada comparado con lo que en realidad valían y lo mucho que el escritor había invertido en ellas. “Uno no es grande por lo que lee, sino por lo que escribe” diría Jorge Luis Borges alguna vez y ambos conocían la tragedia de perder las letras que les dieron un motivo para vivir. El primero al perder todo en una subasta y el otro al perder la vista y con ellos su capacidad para admirar su biblioteca de Babel.
Wilde sabe que los libros forman la personalidad de una persona y que más de la mitad de lo que era se lo debía a sus obras favoritas. El libro “Oscar’s Books” de Thomas Wright pretende examinar la vida del escritor a través de sus lecturas favoritas. Éstos son algunos de sus libros favoritos.
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“Romeo y Julieta” (1597) – William Shakespeare

No debe ser novedad que uno de los más grandes escritores de la historia fuera determinante para el más carismático de los literatos. La tragedia de Romeo y Julieta es el mejor ejemplo de una historia universal en la que el amor y la muerte se unen por medio del destino. A pesar de eso, el escritor también gustó de las comedias de Shakespeare como “Sueño de una noche de verano” que parecen más acordes a la escritura del irlandés.
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“El cuervo” (1845) – Edgar Allan Poe

Wilde conocía muy bien la cultura estadounidense, en distintos pasajes de sus historias habla de las señoritas estadounidenses, quienes con su corta moral eran la pesadilla de la sociedad conservadora en Inglaterra y el sueño de todo joven con ganas de conocer los placeres de la vida. El poeta de Baltimore fue de gran inspiración para Wilde y “El cuervo”, su más famoso poema, no podía quedarse fuera del listado. Gracias a la historia, la estructura y la fonética del poema es una obra perfecta de principio a fin.
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“La comedia humana” (1830) – Honré de Balzac

Con la idea de conjuntar 137 novelas que retrataran a la perfección la sociedad francesa, Honoré de Balzac hizo esta epopeya. No llegó a escribir las que tenía en mente, pero con 87 terminadas y 7 en producción, su obra, profunda y entrañable, deja en claro que no existirá algo así nunca más. Cabe destacar que Wilde no era un fanático de Balzac, sino hasta sus últimos días en prisión cuando se reconcilió con la obra del escritor francés.
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“Estudios en la historia del Renacimiento” (1873) – Walter Pater

En “De Profundis”, Oscar Wilde se refiere a este ejemplar como “ese libro que tuvo una extraña influencia en mi vida”. De acuerdo con el escritor, se aprendió fragmentos del libro de memoria y los llevó consigo por años. Aprendió la importancia de la devoción al arte y formó su idea de qué es y para qué sirve el éste. No hay que olvidar que además de ensayista, cuentista y novelista, también fue un importante crítico de arte.
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Autores Clásicos

La mitología griega fue esencial en su formación, pero no es posible hablar de un autor en específico. A pesar de que muchos señalan a Aristóteles como uno de sus más importantes referentes, no era un favorito de Wilde. Sin embargo, Virgilio, Homero, Eurípides y muchos otros fueron parte de la vida del escritor, quien sabía que en ellos se encontraba la semilla de lo que es la historia de la literatura occidental.
Oscar Wilde murió en la precariedad y sin ninguno de sus bienes, pero su humor e intelecto estuvieron con él hasta el final. Después de todo, fue quien dijo que el hombre conocía el precio de todo y el valor de nada. De Wilde podemos aprender mucho, desde sus aforismos más importantes e ingeniosos, hasta las frases que demostraron que siempre será un escritor adelantado a cualquier época.
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Fuente:
El placer de la lectura
