Y sigo caminando por la oscuridad, siguiendo los ojos del búho que brillan en la tiniebla infinita desde el árbol que tengo en frente. En mis oídos melodías silenciosas que se componen entre el viento y sonidos de hojas que caen y aturden.
A veces siento pasos detras de mí, doy vuelta y no es nada, simplemente ilusiones perdidas que se transforman en miedos.
Sigo el camino recto, pero cada paso es adrenalina pura que me hace pensar en caídas a pozos sin salida como trampas mortales.
Con miedo sigo en busca de aventuras nocturnas esperando el amanecer, para conocer quizá a un amor que me ilumine y remita a los ojos del búho que se encargaba de mostrarme luz en el camino.
Por el momento, sólo dormiré al lado de esta fogata imaginaria que servirá de escudo para auyentar depredadores convertidos en mis propias pesadillas.

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Hay susurros que sólo surgen por la noche, pues se convierten en ecos que suenan por los conductos de las cavidades… lee más aquí.
