Hay poemas que logran compartirnos lo que se siente querer a alguien, como lo hace la poesía de David Solís:
Me preguntas si te quiero,
endoso la respuesta en un hábito
dormido o escarmentado,
me hago el vago en un tibio silencio
con un astro entre las piernas,
me cuelo entre el vestíbulo
y miro tus nubes tras las ventanas.
Me preguntas si te quiero
como si fuera llano decirlo,
un encarnado, ligero,
hambriento deseo del entierro,
del volar estos denuedos
que van por historia, nuestra historia.
Me preguntas si te quiero,
no lo sabes y lo sabes, lo confirmas,
lo sabemos en saberlo,
nos maneamos en el sentido opuesto,
me preguntas y respondo:
te quiero para la duda y el recato,
para llorarnos, reírnos,
para jugar la noche en medio de un beso,
te quiero para la vida.

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Algunos encuentros amorosos suelen ser un poco extraños, como se narra en el poema “Nos encontramos para sabernos en un entierro de mariposas”.
