Texto de María Fernanda Gómez Vázquez
El 19 de septiembre de 2017 México volvió a sentir cómo la tierra rugía y cómo la tragedia llenaba las calles de la ciudad; sin embargo, los habitantes demostraron que a pesar de las grietas irreparables, nuestro corazón se mantendrá en pie y con los puños en alto:
México lindo y querido,
he visto contigo la vida y la muerte.
A ti y a nosotros nos dejaron sin aliento.
Mi México, nos dejaron sin casa, sin escuela,
y nuestras escuelas y casas
nos dejaron sin vida.
¿Lo alcanzaste a sentir?
Duró tan poco,
retumbó tan fuerte, dolerá por siempre.
México lindo y querido, tranquilo,
nosotros te arropamos.
Mi México lindo y querido, llora:
nosotros te cantamos.
Tu corazón sigue en pie, te juro que nada más anda escondido.
Nada más se nos movió de lugar;
seguro quedó atrás de una puerta que estamos por desatorar,
o abajo de algún recuerdo que tuvimos que dejar.
Tú tranquilo, nosotros ocupados.

Veo a mi mamá, y le digo que estoy bien;
que estoy entera y con toda la fuerza de seguir adelante.
Pero a ti no te miento:
eternamente,
nuestra memoria tendrá grietas irreparables. Eternamente,
así como a mí me lo platicaban,
les diremos a nuestros hijos y nietos:
“Yo estuve en el temblor,
no sabía qué hacer,
sólo vi cómo se cayó,
como pude me metí a la fila,
nos pusimos a mover piedras,
cargar cubetas,
aguas,
comida,
pañales…”.
“Tomé la moto,
una mamá sin tacones se subió,
nos fuimos a la escuela a buscar a su niña,
y entre lágrimas, gritos y escombros
pasamos como pudimos”.
Pero así como ellos,
tú y nosotros, volveremos a sonreír:
nos reuniremos a festejarte, mi México, con la misma bandera que te arropamos,
todos juntos gritaremos:
“¡Viva México, cabrones! ¡Viva México!”
Lloraremos de alegría,
lloraremos por nuestra gente pérdida,
lloraremos cansados,
lloraremos cantando,
pero lloraremos porque todavía podemos.
Hoy, partes de ti se hundieron:
dejaron de sentir ese calor que todos te envidian.
Hoy,
partes de nosotros también se hundieron:
prejuicios, penas, envidias y egoísmo también quedaron sepultadas.
Por eso, si los ves por ahí, ahí déjalos.
Alza la mano,
agárrate fuerte de nosotros,
pon tus pies sobre todo ese lodo, y con el puño en alto,
aplástalo.

México lindo y querido,
te damos todo lo que somos.
Seguimos temblando,
y aún como tú,
la mente y el corazón buscan,
con mucho dolor,
su día a día.
México lindo y querido,
he visto contigo la vida y la muerte.
A ti y a nosotros nos dejaron sin aliento.
Mi México, nos dejaron sin casa, sin escuela,
y nuestras escuelas y casas nos dejaron sin vida.
¿Lo alcanzaste a sentir?
Duró tan poco,
retumbó tan fuerte, dolerá por siempre.
México lindo y querido, tranquilo,
nosotros te arropamos.
Mi México lindo y querido, llora:
nosotros te cantamos.

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México ha demostrado que a pesar de las adversidades, su pueblo se levantará como ave fénix, por eso, te compartimos estas fotografías que muestran la solidaridad y unión de los mexicanos ante la desgracia.
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Las fotografías que acompañan al texto pertenecen a Pablo Cruz.
