Cuando el amor nos recorre el cuerpo, hay suspiros que se vuelven eternos, como el siguiente texto que te presentamos de Ivonne Méndez:
No sabes cuántas veces suspiro leyéndote, pensándote, escribiéndote y cada una de esas veces siento que te tengo en ese aire que me alimenta y me recorre.
Si esto no es amor, seguro es magia, porque las letras se convierten en mariposas, las mariposas en besos, los besos en suspiros y los suspiros en nuestro universo. Una transformación completa.
Cada momento estás en mi mente, en mi sangre, en cada uno de mis suspiros y en el aire que me falta cuando agitada por las noches despierto extrañándote.

Te me notas en la mirada que brilla, en la sonrisa que transmite, en mis pasos que te buscan, en mi alma que resurge feliz. Te llevo en mi corazón, en cada latido y lo que más me gusta de llevarte es hacerte sonreír y latir juntos a cada instante. Ahí andamos palpitando alegres.
Me sonríes y mis ojos brillan, quiero eso que tus ojos hacen con mis letras. Mirarme, así, como me estás imaginado; sentirme a mí, pero de tu lado… siempre.

Te sonrió y me besas. Quiero eso que mis ojos hacen con tus notas. Tenerte así como te estoy soñando. Sentirte a ti pero de mi lado… siempre.
Eres tú sólo lo que quiero, lo que tanto sueño y me hace suspirar. Entre suspiro y suspiro te abrazo y te logro acariciar.
Tu sonrisa me hace volar, tus palabras florecen en mi pecho llenándome de color. Tu mirada me revuelve y me estremece. De tu mano me siento flotar.

En un beso navegamos juntos el mundo entero, entre mares de esperanza y alegría. En un abrazo tripulamos una nave viajera, volando sueños y cruzando distancias.
Te llevo conmigo y te acompaño allá en tus pasos, suspirándote.
Si supieras la de veces que el aire me falta y me recupero repasando cada instante a tu lado, aprendiéndolo, memorizándolo, haciéndolo eterno. Si supieras las veces que te suspiro, me pedirías que me contuviera.
Imagino tus ojos y me encuentro ahí sonriéndote y no. No estoy suspirando, de nuevo. Ahora mi alma se me ha escapado a tus brazos, para que me suspires…

**
El amor nos vuelve locos, niños alegres, entusiasmados con ese sentimiento que recorre todo el cuerpo… y si ahora mismo estás experimentando eso, desearás dedicar el poema “La amor, así, loca, y quiero que se vuelva más loca conmigo”.
**
Las fotografías que acompañan al texto pertenecen a Lana Prins.
