La metáfora de la superación, del cambio, del paso del tiempo por medio de la imagen de la piel que se muda, como la del animal del pecado, del deseo y de la supervivencia.
A continuación un texto en prosa de Odette Villarreal que expone estas ideas con un sentimiento de realización y motivo personal.

Cambio de Piel
En algún lugar pude leer que cuando las serpientes cambian de piel, lleva un proceso. Primero que nada, es necesario por su salud. Segundo, ellas cambian de células con una piel y nosotros microscópicamente durante todo el tiempo. Lo más importante es que es un cambio de repente molesto para ellas: deben frotarse y enredarse en cosas rasposas, que tengan la capacidad de cortar la piel vieja, y finalmente surge la nueva piel, brillante y sumamente colorida, con diseños que parecen irreales sólo de la simetría que tienen.

Son bellísimas y definitivamente este cambio es uno de mis favoritos. Podría decir que me pasó algo similar, porque hoy ya me siento brillar y tranquila, me siento fondo de color y luz, me siento amada por mí misma pero… qué difícil fueron esos días, apenas puedo creer que de verdad pasé esa época.
Me siento del otro lado.

Incluso la gente con la que solía estar rodeada ha cambiado, se ha mudado con mi piel pasada, y todo el tiempo pasó tan rápido que aún puedo figurarme deprimente, llorando en mi cama, y me dan ganas de reírme, jaja.

Supongo que es como con las serpientes. Un poco molesto, pero si no cambio de piel… la anterior dejaría de quedarme mientras yo sigo creciendo. Ese es un punto muy importante de por qué les pasa esto a las serpientes, esas pieles viejas ya no quedan más. Brillar es una necesidad.
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La serpiente, desde el imaginario judeocristiano, puede representar la encarnación del mal, la lujuria y los pecados. ¿Mentir es un pecado?
