Estar enamorados nos vuelve impulsivos, además de sentir la necesidad de estar todo el tiempo cerca del otro:
No pienso dejar ni un día tranquilo tu corazón, quiero llenar de amaneceres tu vida, muchos rotos, otros incompletos.
Quiero meterme en cada rinconcito de tu corazón, fantasear con nuestros bailes en medio de la nada.
Quiero hacerte perder la razón, volverás a mí nuevamente, cada que haga falta.

Si llegas a tocarme, quemaré tus manos, no dejarás de abrazarme.
Quiero romper tu alma a medida que yo sea la única que pueda armarla otra vez.
Desharé todos los nudos de tu cabeza, pondré en orden todas tus fantasías.
Quiero reflejar tu belleza el resto de mis días.

Quiero aprender de memoria cada uno de tus gestos, querrás recorrer conmigo todos tus trayectos.
Si llego a meterme a tu vida, estarás en un gran problema, me encanta el desastre que deja mi existencia, no tengo carisma.
Y ya después de muchos años a tu lado, apagaré nuestras luces para brillar en otro mundo abrazados.

**
Sólo necesitas este poema para evitar a tu pareja: “Trágatelo todo porque te lo doy con amor”.
**
Las fotografías que acompañan al texto pertenecen a Phil Chester.
