La soledad es un estado mental. La joven autora Margarita Liendo Osuna propone con este poema un escenario emocional propicio para la libertad y la soledad como acto de resistencia existencial ante el desengaño de la identidad, el sinsabor de la rutina y la decepción amorosa.

La soledad libre
Extiendo mi mano y la agito en el aire
el vacío me sostiene con su grandilocuencia habitual
la vida es perenne mientras respiras bajo el agua de los días
horas apiñadas en tu almohada
polvo y sudor entre tus sábanas desiertas.
Entonces ocurre
ya no hay llamadas ni madrugadas
ni la sal de tus caricias partiendo en dos mis labios
pienso en el futuro como quien sueña con un espejo
las dos esferas boreales de tus ojos clandestinos
huyo de mí, huyo de todo
porque eres olvido y fuego extinto
no te espero más porque en mi corazón ya no existes.

Hundiste en mí la daga del desacierto sin pensar en que todo es una consecuencia
causas y efectos de un temblor que estremece tu alma
corre desnudo, híncate en el fango, hazte la señal de la cruz
aunque no creas, aunque hace mucho tiempo hayamos dejado atrás
ese concepto inocuo de la caridad ajena
milagro es el cielo, milagro es tu abrazo
aún mantengo mi fe intacta, pero en el olvido
en las cenizas llevadas por el viento hacia el futuro y el desconcierto.

Hay una paz fluctuando en mis cadenas
cierto estigma de felicidad engendrada
en el pecho de tus corceles
que arrastraron lo escrito por el camino veraniego
tus manos arando en el mar
tus manos galopando por mi cadera
abre los ojos ya
desaparece para siempre y por toda la eternidad
ni un día menos ni un día más.
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Las imágenes que acompañan al texto pertenecen a Zechariah Lee.
Puedes apreciar más de su trabajo fotográfico aquí.
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