El olvido es una carta que nunca enviamos

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El olvido es una carta que nunca enviamos
El olvido es una carta que nunca enviamos

Enterrar a alguien en nuestra memoria es algo que sólo el tiempo puede lograr, mientras tanto nos queda tratar de sanar las heridas y sonreír al futuro. En el siguiente poema de Janet Sánchez, el olvido es un nudo en la garganta, es una carta que nunca nos atrevemos a enviar.

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LA ÚLTIMA VEZ QUE TE ESCRIBO

Ahora que te vas más lejos veo la posibilidad de poder olvidarte un poco, de sentir tranquilidad por tu ausencia. Traigo este mal de amor, no del que no te deja dormir, sino de ése con el que me siento tranquila al pensarte. Este amor es de ese bonito, el que agradeces sentir porque mejora tus días y tu ánimo.

En fin, es bueno que te vayas, pues cuando te beso me siento a tu lado y siento tu cuerpo. Hay espacio en mi corazón para recordar que me haces bien. Pero fuera de eso no hay nada más allá. Tampoco pienso en que lo pueda hacer, ni siquiera sé si tú sientes amor. No creo que este cariño sea malo, lo malo son las circunstancias en las que se da. Por eso es bueno que te vayas.

Te quiero tanto que si no te vas tú me retiraré yo con faltas y perdones; con mucho rencor y sobre todo con mucha dureza, con amor desconsolado.

Si te vas o no te vas ten en cuenta que es bonito quererte, escribirte, desearte y sentirte bien: pero también que es la última vez que te escribo.

Tu ausencia en mi vida me ha hecho mucho mal. Lo he pensado mucho, me desgasté soñando que por fin nos dejábamos por la paz, pero ese momento parece no llegar. Espero no extrañarte ahora que te vas, ni añorar tus brazos. Espero que mi corazón no me reclame, porque entonces le tendré que decir que nunca fuiste de nosotros, que la espera de tu nuca en mi pecho siempre tenía un límite de tiempo.

Será bueno cuando ya no estés, no estaré a la espera de ti. Y es que me cansé de no poder estar a tu lado, de no poder saber de ti. Por eso es bueno que te vayas.

Después de tanto tiempo tengo que olvidarte, debo seguir como si por aquí no hubieras pasado. No quiero recordar este amor, ni los días contigo, ni tus manos, ni tus besos, ni tu cariño, ni tu risa. Sólo quiero recordarte como el amigo que siempre debiste ser.

Qué bueno que a estas alturas de mi vida te vas, porque ahora sé cómo querer, cómo dejarme ser libre queriendo mucho a alguien, cómo entregar todo mi corazón en una cama, cómo soñar con un alma y preocuparme sin llegar a la locura. Qué bueno que te vas sin que pasara algo más, de ser así estaría muy triste.

Entre más y más palabras se me olvida que es la última vez que te escribo. Ojalá nadie te pueda escribir como yo, porque entonces hará lo mismo, te guardará en sus recuerdos de escritorio para siempre.

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Si no has superado a tu amor, tienes dos opciones: leer estos poemas para los que no quieren olvidar o tratar de seguir adelante leyendo estos 5 poemas para superar una despedida.

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