
Ser dueño de tu tiempo es libertad.
Mientras veo hombres que vuelan, hombres que rompen piedras, que trascienden barreras, yo aquí sentada, destejo emociones.
Mis manos tiemblan al hacerlo.
Escuchando cantos que quiero cantar, conteniendo la fuerza de mil noches enterradas en la vergüenza.
Si no les hiciera caso, les ofrecería todo mi ser,
que me beban como agua pura.
No me importaría desaparecer.
Los grandes sabios y genios han tenido razón todo este tiempo,
la luz que ves en los demás es la luz que tú reflejas.
Si no comprendemos nuestra propia esencia, ¿con qué cinismo se la ofrecemos a alguien?
Hemos de desprendernos de nuestro espíritu,y regalarlo a aquél que no goza ni de una sombra.
Purifiquemos el aire con respiraciones colectivas.
Hallemos las sensaciones que nos hacen sentir vivos, si no muertos no las hallaremos nunca.
Luz que te cubre, luz que absorbes, luz que reflejas.
Conviértete en un ángel de la tierra.
Lucha por tus palabras, lucha por las palabras que a tu hermano no le permiten decir.
No nos es permitido volver hacia nuestras raíces,
pero ésta es la clave para poder volar.
Que los latidos del corazón resuenen como tambor en los oídos de los inconscientes.
Nada más importa si logras así que volteen a verte,
y miren en tus ojos el universo,
lo entiendan todo y se enamoren de la inmortalidad.
Cuando a veces le perdemos el sentido al camino que andamos, es necesario hacer una pausa y alejarnos Del precipicio y otros abismos, para así reencontrar el sentido de aquello que vale la pena.
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Las fotografías que acompañan el texto pertenecen al artista Jared Tyler, conoce más sobre su trabajo en su perfil oficial.
