No sé el número exacto de pecas del kilómetro siete al trece de tu lienzo de espalda
pero te intuyo unicornio
lavanda
limonero y fruta caliente.
Te intuyo melón y sandía
líquida
entre mi boca malva post mortem

Y cuando te intuyo
atisbo
presagio
sospecho
e imagino
se me hace el sexo mariposa
libélula
pétalo de crisantemo
mirlo, gorrión y golondrina
en mano.
Y todo este pelo,
caracola.
Acércate,
desde aquí puedes escuchar el mal.
Y bailarlo.
Mira mi pasado,
cloro
cloaca
clon de clones,
come arroz frío avergonzado de tener alimento
y no ser entraña mía
no ser estómago mío
Se hace pasado de turista perdido
de este o aquel
Y me suelta el corazón
mirándose sucias manos
llenas de vergüenza y sangre.

Y yo te imagino,
entreveo
presiento
tramo y conjeturo,
mantis que no cree en Dios
virgen del orgasmo en las yemas de los dedos
y te cedo clavículas de apariencia papel celofán
invencibles
para que te agarres y seas cometa,
vendaval
brisa
o huracán.
Y todo esto sin tener la más mínima idea,
noción
o conocimiento
del número exacto de pecas del kilómetro siete al trece
de tu maldito lienzo de espalda.
**
Si crees que a veces la locura invade tu vida tal vez es porque “yo no nací loca, culpo al mundo y al internet”.
**
Las fotografías que acompañan al texto pertenecen a Irene X.
