Te presentamos un poema de Diego Basurto:
Son las 4:00 a.m.
Estás solo en tu habitación, pones tu canción favorita.
Tal vez el humo del cigarro te acompaña.
¿En qué piensas?
Tal vez en aquellos ojos que te hacen falta, en esa mano que te daba estabilidad, en esas sonrisas que te aliviaban la carga…
Quizá medites sobre tus errores, las oportunidades de ser feliz que tuviste y las tiraste a la basura.
Puede ser que se trate de aquella persona que ya no está en este mundo.

Tu vida se te cae a los pies, ves cómo pasa el polvo del recuerdo entre tus manos.
Sientes el pasado tan lejano, cierras los ojos con fuerza, tratas que tu imaginación te transporte a ese beso, ese abrazo, a las últimas palabras de aquel ser querido que ya no está contigo.
Abres los ojos…
Son las 4:05
La noche se hace eterna y tu insomnio no ayuda.
Los fantasmas te rodean, sueltas un grito ahogado, las voces en tu cabeza comienzan a gritar.
—Fracasado, imbécil, la única que te quería y la cagas como siempre, eres una mierda.
Los insultos se amontonan tanto que ya no distingues lo que dicen.
Tal vez sean verdades…

Lloras porque no sabes qué más hacer, estás aturdido, la paranoia se acrecienta, ves sombras, escuchas gritos con tu nombre.
Aterrorizado, con tus manos te proteges, pero es inútil, la bulla viene del único lugar de donde es imposible escapar.
Los nervios te dominan y comienzas a reír entre lágrimas como un desquiciado.
Ves un cuchillo, lo tomas y sientes el roce con tu piel, la caricia que hace el filo al palpar la carne.
Y despiertas…
Son las 8:00 am
De nuevo, se te hizo tarde.
Piensas:
—Sólo fue una noche más.
Sales corriendo y tropiezas con un cuchillo en el suelo…

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Los libros nos ayudan a desconectarnos de todo lo que nos rodea incluso de nuestra mente, cuando los pensamientos nos torturan y nos hacen creer cosas que no son… sin embargo, antes de comenzar a buscar un título para leer, te dejamos cuáles son los peores libros de la Historia y debes ignorar… Así como los que según la revista TIME son los 100 mejores.
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Las fotografías que acompañan al texto pertenecen Luke Renoe.
