Frecuentemente las palabras y la forma en que las usamos, especialmente desde lo literario, buscan resumir ideas, imágenes y sentimientos. En ese sentido, la joven autora Miranda Villalobos apunta con su verbo claro, desprovisto de impedimentos morales, hacia objetos del deseo, que expresa sutilmente. Disfruta a continuación de uno de sus más recientes poemas.

Si me pusieran a enumerar las razones por las cuales me gustas, no encontraría ninguna, son invisibles, inexistentes y efímeras, se fugan y corren de miedo; al lugar en donde se esconden los realistas, un sitio donde los románticos no son bienvenidos, pero la adversidad y el sentir del corazón abunda, he aquí porque te siento…

Me hablas del sexo conmigo, mientras cenas con tu novio
me dices que quieres todas mis caricias
estas manos apretando tu cintura
desvistiendo cada rincón de prejuicio
temeraria y peligrosa, no sé tú
conviértete en exceso
violento e inconsiderado
libre y sin etiquetas
ángel de soledad, demonio de mi cabeza
criatura salvaje de la pasión
poema de la perversión
como un cliché de cigarros después del sexo
tus rodillas esculpidas
en blanco y negro por la noche
mis ojos cerrados mirándote
al sabor de la saliva de nuestros besos
y tu bello abdomen incomprendido, como el universo mismo

¡Mujer! ¿No te has dado cuenta el arte que carga tu cuerpo?
eres sublime como dice Kant, porque te siento y no te toco
te busco en todos los libros y no eres mía
¿acaso podrías serlo?
¡oh! mujer que no eres mía
no eres mía porque no te pertenezco
Somos el uno para el otro, él duerme con ella y yo duermo con mi soledad que tanto amo
eres como un whiskey en las rocas
frío, fuerte, raspas y quemas de principio a fin
tú andas por ahí sin preocupaciones y sin mí
pero no me atrevo, no me quieres ni te quiero
“la vida es así” es la explicación irracionalmente lógica que defino por ti
eres un espectro que no conozco, un espectro que no es el amor
que me eleva y me deja fluir en él, un sabor a una nueva aventura
adrenalina, a encontrarle una explicación a lo que no se puede explicar
la incertidumbre me provoca, el sentir de lo desconocido y experimentarlo
la necesidad de tu ego y el mío, el desafío de tu mente con la mía
que no me es suficiente el contacto de pieles
sí, cariño, el juego narcisista de personalidades
nuestras similitudes se enredan entre sí
eres una maldita cabrona y yo una cabrona desgraciada

desequilibrio tan perfecto que tenemos
columpiándose desde la flama del deseo hasta el incendio de lo que no puede ser
y se desvanece en la cotidianidad, en la vida afuera de esta habitación
en donde regresas al confort, al corazón al que le perteneces
a las razones de los años y a las explicaciones de tus sentimientos
es una épica paradoja la racionalidad de todas las cosas
lo mejor sería olvidarlo todo y simplemente aceptar esta gracia del mundo
como un impulso de vida, una memoria
pues pensaré, cariño mío, que fui ayuda y enseñanza en tu camino
que en tu corazón hay un pedazo de mí
siempre hay un personaje para cada historia, estaré bien, estaremos bien, primor
no hay mejor experiencia que la que se vive para bien o para mal
no hay mejor regalo que la memoria de nuestro tiempo juntas.
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Las imágenes que acompañan al texto son propiedad de Sal Moriarty.
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