
Sentado contemplando cómo caes del cielo en pequeñas porciones,
tomando una taza del café de tus recuerdos.
Cuento cada gota para que el tiempo se me agote,
se me agote esperando tu regreso.
Y si regresas te espero.
Te espero con calaveras, guitarras y armónicas,
para que te sientas como de nuevo en casa.
Una faena que nunca termine;
así tu calor nunca se extinguirá,
así tu música cobrará vida,
así el ron con cola nunca se agotará.
Así y solo así serás inmortal.
