La escritora Ana María Rodas nació en Guatemala el 12 de septiembre de 1937. Es periodista, ha escrito ensayo, cuento y poesía, al mismo tiempo que se ha desempeñado como profesora de literatura y periodismo. Su primer poemario titulado Poemas de la izquierda erótica fue publicado en 1973, a éste le seguirían Cuatro esquinas del juego de muñecas (1975), El fin de los mitos y los sueños (1984) y La insurrección de Mariana (1993).
En 1974 recibió el premio Libertad de Prensa otorgado por la Asociación de Periodistas de Guatemala, en 1999 le fueron concedidos los premios por cuento y poesía de los Juegos Florales México, Centroamérica y el Caribe, en el año 2000 fue galardonada con el Premio Nacional de Literatura “Miguel Ángel Asturias” entregado por el Ministerio de Cultura y Deportes de Guatemala, y en 2017 fue nombrada Persona Ilustre por su aporte a la literatura universal por parte de la Universidad San Carlos de Guatemala.

La obra de Ana María Rodas es un referente feminista latinoamericano, en ella denuncia la violencia de género y rechaza la culpabilización de la mujer ante este tipo de hechos; pero la autora no se conforma con ello, su poesía deconstruye el mandato de la feminidad, rechaza la pasividad deseada y esperada en las mujeres, afirma el Derecho a la autonomía, y sobre todo a la sexualidad y el placer.
Te invitamos a leer a esta poeta guatemalteca que nos ayuda a abandonar estereotipos y reglas que se nos han impuesto:
**
La gramática miente
(como todo invento masculino)
Femenino no es género, es un adjetivo
que significa inferior, inconciente, utilizable,
accesible, fácil de manejar,
desechable. Y sobre todo
violable. Eso primero, antes que cualquier
otra significación preconcebida.

“Mujer que duerme”
La mujer ve la luna cruzar por el rectángulo
y abraza al perro antes de abrirse al sueño.
Luna sobre la piel
piel de sirena
Sueños desportillados
amaneceres blancos
Se estira, lee lo que escriben sus amigos
los ama tanto
los ama a todos
El penacho del volcán le avisa
que hay viento norte
A los cincuenta y tantos, dueña de una ventana
de diez metros
de largo
su vientre está dormido
Las sábanas son frescas
La ciudad gime
La mujer sueña.

“De acuerdo”
De acuerdo,
soy arrebatada, celosa,
voluble
y llena de lujuria.
¿Qué esperaban?
Que tuviera ojos,
glándulas,
cerebro, treinta y tres años
y que actuara
como el ciprés de un cementerio?

“Limpiaste la esperma”
Limpiaste la esperma
y te metiste a la ducha.
Diste el manotazo al testimonio
pero no al recuerdo.
Ahora
yo aquí, frustrada,
sin permiso para estarlo
debo esperar
y encender el fuego
y limpiar los muebles
y llenar de mantequilla el pan.
Tú comprarás con sucios billetes
tu capricho
pasajero
A mí me harta un poco todo esto
en que dejo de ser humana
y me transformo en trasto viejo.

* *
Hoy he descubierto la belleza
de ser yo misma.
—no,
no fue así;
me lo enseñaste—
Pero al hacerme mujer
al mostrarme que los seres
son tan libres
Comprendí
que libre-yo
y libre-tú
podamos tomarnos de la mano
y realizar la unión sin anularnos.
Por eso me apretujo dentro de mí misma
hasta salir las lágrimas
y en el pelo
se me prende
el sabor salado del olvido.
Algún imbécil dijo
que el poeta es la clave del mundo.
¡Mentira!
A mí sólo me queda encogerme hacia dentro
y esperar
ciegamente
un sonido, una expresión cualquiera
y que alguien
donde quiera que esté
emita una señal diciéndome que existo.

“Asumamos la actitud de vírgenes”
Asumamos la actitud de vírgenes.
Así
nos quieren ellos.
Forniquemos mentalmente,
suave, muy suave,
con la piel de algún fantasma.
Sonriamos
femeninas
inocentes.
Y a la noche clavemos el puñal
y brinquemos al jardín
abandonemos
esto que apesta a muerte.

**
Porque yo soy la causante de tus iras
de tus tensiones
de tus penas
y además soy didáctica
destruyo tu paz todos los días
y te amarro.
Nunca supe hasta hoy
que yo era así de impresionante.
Creía ser mujer
nunca supe que fuera un cataclismo.

“Domingo 12 de septiembre, 1937”
Domingo 12 de septiembre, 1937
a las dos de la mañana: nací.
De ahí mis hábitos nocturnos
y el amor a los fines de semana.
Me clasificaron: nena? rosadito.
Boté el rosa hace mucho tiempo
y escogí el color que más me gusta,
que son todos.
Me acompañan tres hijas y dos perros:
lo que me queda de dos matrimonios.
Estudié porque no había remedio
afortunadamente lo he olvidado casi todo.
Tengo hígado, estómago, dos ovarios,
una matriz, corazón y cerebro, más accesorios
Todo funciona en orden, por lo tanto,
río, grito, insulto, lloro y hago el amor.
Y después lo cuento.

“Lavémonos el pelo”
Lavémonos el pelo
y desnudemos el cuerpo.
Yo tengo y tú también
hermana
dos pechos
y dos piernas y una vulva.
No somos criaturas
que subsisten con suspiros.
Ya no sonriamos
ya no más falsas vírgenes
Ni mártires que esperan en la cama
el salivazo ocasional del macho.

“Absoluta”
Subió a los infiernos y está sentada
a la diestra de sí misma
tiene en la mano empuñada
una pluma
y no sonríe ni espera la resurrección de un muerto.
**
Si te gustaron estos poemas seguro te gustarán los de Susana Thénon para las mujeres independientes que se niegan a ser dominadas y los de Alaide Foppa para las mujeres cansadas de complacer a los demás
**
Las ilustraciones que acompañan el texto pertenecen a la artista Vanja Vukelić
