
José Juan Tablada fue uno de los escritores y poetas más visionarios de su época, fue precisamente el pionero del verso ideográfico en México. Un artista quien tuvo la capacidad de imaginar las lineas de los versos dibujando sus propias ilustraciones.
José Juan Tablada nació el 3 de abril de 1871 en la Ciudad de México, estudió en el Colegio Militar y en la Escuela Nacional Preparatoria. Cuando cumplió 19 años comenzó a publicar algunos poemas, crónicas y traducciones de Edmond de Goncourt sobre arte japonés en el periódico El Universal, posteriormente también publicó en El mundo Ilustrado, Revista de Revistas, Excelsior y otros medios internacionales de Venezuela, Colombia, Cuba y Estados Unidos. Se dice que Tablada fue autor de más de 10 mil artículos y que publicaba bajo diversos pseudónimos.
Foto: BuzosGracias a su gusto por los viajes y la cultura de otros países, su producción literaria fue sumamente rica en cuanto a temáticas y géneros. Esto se puede ver en la influencia japonesa que tuvo su poesía. Fue él el encargado de introducir el haikú japonés y trabajar los poemas ideográficos casi al mismo tiempo que Guillaume Apollinaire.
Los viajes y el amplio bagaje cultural que poseía también lo posicionaron para que el presidente Carranza lo nombrara secretario del Servicio Exterior en 1918. Entre 1922 y 1923 fue nombrado “Poeta representativo de la juventud”, a partir de ese periodo estuvo viviendo intermitentemente en México y Nueva York. José Juan Tablada murió a la edad de 74 años el 2 de agosto de 1945 en Nueva York.
A continuación te compartimos algunos de sus haikús, poemas y caligramas más representativos
Haikus
“La luna”
Es mar la noche negra;
la nube es una concha;
la luna es una perla.
“El sauz”
Tierno saúz
casi oro, casi ámbar,
casi luz.
“Un mono”
El pequeño mono me mira…
¡Quisiera decirme
algo que se le olvida!
“En Liliput”
Hormigas sobre un
grillo, inerte. Recuerdo
de Gulliver en Liliput.
“La araña”
Recorriendo su tela
esta luna clarísima
tiene a la araña en vela.
“Sandía”
Del verano, roja y fría
carcajada,
rebanada
de sandía!
“Libélula”
Porfía la libélula
por emprender su cruz transparente
en la rama desnuda y trémula
“Los gansos”
Por nada los gansos
tocan alarma
en sus trompetas de barro.
“El insomnio”
En su pizarra negra
sumas cifras de fósforo…
“Hojas secas”
El jardín está lleno de hojas secas;
nunca vi tantas hojas en sus árboles
verdes, en primavera.
Caligramas





Poemas
“La venus china”
A mi amigo Okada Asataro
En su rostro ovalado palidece el marfil,
la granada en sus labios dejó púrpura y miel,
son sus cejas el rasgo de un oblicuo pincel
y sus ojos dos gotas de opio negro y sutil.
Cual las hojas de nácar de un extraño clavel
florecieron las uñas de su mano infantil
que agitando en la sombra su abanico febril
hace arder en sus sedas un dorado rondel…
Arropada en su manto de brocado turquí,
en la taza de jaspe bebe sorbos de té
mientras arde a sus plantas aromoso benjuí.
Mas irguióse la Venus… Y el encanto se fue
pues enjuto en la cárcel de cruel borceguí
era un pie de faunesa de la Venus el pie…
“La cruz del sur”
[Traducción de Octavio Paz]
Las mujeres de gestos de madrépora
tienen pelos y labios rojo-orquídea.
Los monos del Polo son albinos
ámbar y nieve y saltan
vestidos de aurora boreal.
En el cielo hay un anuncio
de Óleo-margarina
He aquí el Árbol de la quinina
y la Virgen de los Dolores
el Zodiaco gira en la noche
de fiebre amarilla
la lluvia encierra todo el trópico
en una jaula de cristal.
Es la hora de atravesar el crepúsculo
como una cebra hacia la Isla de Antaño
donde despiertan las mujeres asesinadas.
“Jaculatoria teosófica”
Rubén Darío, hermano mío,
tu gran alma desencarnada
flota sobre el mundo sombrío
en inmarcesible alborada
hermano mío, Rubén Darío
ruega por
José Juan Tablada.
Foto: Museo Palacio de Bellas Artes
“Los zopilotes”
Cuando sacrificaban en el Templo Mayor
las alas de los zopilotes
oscurecían el sol…
Y los remeros en sus barcas
no miraban a las alturas
si del lago las aguas zarcas
se tornaban de pronto oscuras.
Pues el pávido macehual
al presagio del zopilote
de la sangre miraba el brote
bajo el filo del pedernal.
Con envidia de los coyotes
volando, de la serranía,
sobre Tenochtitlán caía
muchedumbre de zopilotes…
Cual gerifaltes en alcándara
sobre el zompantli se posaban
y adornando las calaveras
con morriones de plumas negras,
¡solían saltar
al brusco son
de panhuehuetl
o caracol…!
“Quinta avenida”
¡Mujeres que pasáis por la Quinta Avenida
tan cerca de mis ojos, tan lejos de mi vida!…
¿Soñáis desnudas que en el baño os cae
áureo Jove pluvial, como a Danae,
o por ser impregnadas de un tesoro,
al asalto de un toro de oro
tendéis las ancas como Pasifae?
¿Sobáis con perversiones de cornac
de broncíneo elefante la trompa metálica
o transmutáis, urentes, de Karnak
la sala hipóstila, en fálica?
¡Mujeres fire-proof a la pasión inertes,
hijas de la mecánica Venus made in America;
de vuestra fortaleza, la de las cajas fuertes,
es el secreto… idéntica combinación numérica!
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