El toque del amor nos enternece, nos vuelve vulnerables y sensibles, como si bajo la mirada del ser amado perdiéramos la aspereza y la frialdad que siembra en nosotros la terrible realidad. El amor, como una fuerza puntual y fulminante, llega en los siguientes poemas de Luis de Lión (1939-1984), el célebre escritor guatemalteco cuya trágica vida quedó inmortalizada en los versos más tiernos.

ACERCA DE LA TERNURA
Si no hubiera conocido tu piel,
si tus ángeles y sus pájaros
—morenos, desde luego—
no hubieran sido acariciados por mí,
si no hubiera tocado la ternura
de sus cantos y sus arpas
y la seda de sus plumas,
seguramente,
mi mano,
esta mano
tendría la dureza
de una piedra.
LA LLUVIA
Así me gusta tu pelo,
tendido y húmedo
como una lluvia.
Ah,
qué infinidad de delgados ríos
se derraman sobre tu espalda,
qué inagotable fuente,
qué cielo el que se deshila.
Si tu pelo no fuera negro,
si fuera transparente
como esta gota,
diría que el día de hoy
principió el invierno
y correría descalzo
hasta empaparme
y vigilaría el momento
en que estallara la primera flor
e insurgiera la primera hierba.
Si tu pelo no fuera negro,
sería la primera cabellera
de este invierno.
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Durante la mitad del siglo XX la poesía mexicana marcó un antes y un después no sólo en el género, sino en toda la Literatura nacional. Rodolfo Usigli y sus poemas de la muerte, yRosario Castellanos con su valiente poesía del amor son grandes figuras entre los escritores mexicanos.
