Como Neruda, hubo muchos poetas que a través de amores caóticos, pasiones retorcidas y traiciones desgarradoras escribieron los poemas más hermosos y tristes de su repertorio. Todos los versos que enunciaron las decepciones y tragedias de estos artistas con algunas de sus musas, nos han permitido tocar el halo de lágrimas y dolor que algunos líricos compartieron en sus creaciones.
Por ejemplo, la serie de relaciones con las que Pablo Neruda conoció el desamor trajeron consigo un montón de poemas dedicados a las que le robaron el corazón. Delia del Carril y Matilde Urrutia fueron dos de ellas, ambas mujeres envenenaron el alma del escritor con dosis prolíferas de pasión, hasta el punto de traicionar a las dos damas entre las que no pudo decidirse y por las cuales conoció la fuerza con la que golpea el rechazo al corazón.
Un amor no correspondido no siempre girará en torno a los ojos de quien ni siquiera voltea a mirar al enamorado, a veces el tiempo o la misma vida no permiten que el amor se consolide tal cual la imaginación nos hace creer que es posible. Y justo ese sentimiento de vacío es el que rasgó desde dentro las vísceras y selló las huellas del desamor sobre el corazón de estos poetas, convirtiéndose en el que motivó los títulos y palabras de las piezas que demuestran que el amor, aún siendo el más puro, el más fiel e inmortal, puede ser rechazado cuando el lazo no quiere ser anudado por la persona que se ama, ya que ésta no corresponde al sentimiento.

*5 poemas de desamor para superar una despedida
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“Poema 20” – Pablo Neruda
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Escribir, por ejemplo: “La noche está estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos.” El viento de la noche gira en el cielo y canta. Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso. En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.
La besé tantas veces bajo el cielo infinito. Ella me quiso, a veces yo también la quería.
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos. Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido. Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella.
Y el verso cae al alma como al pasto el rocío. Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.
La noche está estrellada y ella no está conmigo. Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
Mi alma no se contenta con haberla perdido.Como para acercarla mi mirada la busca.
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo. La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos. Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído. De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos. Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido. Porque en noches como ésta la tuve entre mis brazos,
mi alma no se contenta con haberla perdido. Aunque éste sea el último dolor que ella me causa,
y estos sean los últimos versos que yo le escribo.
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“Espero” – Mario Benedetti
Te espero cuando la noche se haga día,
suspiros de esperanzas ya perdidas.
No creo que vengas, lo sé,
sé que no vendrás.
Sé que la distancia te hiere,
sé que las noches son más frías,
Sé que ya no estás.
Creo saber todo de ti.
Sé que el día de pronto se te hace noche:
sé que sueñas con mi amor, pero no lo dices,
sé que soy un idiota al esperarte,
Pues sé que no vendrás.
Te espero cuando miremos al cielo de noche:
tu allá, yo aquí, añorando aquellos días
en los que un beso marcó la despedida,
Quizás por el resto de nuestras vidas.
Es triste hablar así.
Cuando el día se me hace de noche,
Y la Luna oculta ese sol tan radiante.
Me siento solo, lo sé,
nunca supe de nada tanto en mi vida,
solo sé que me encuentro muy solo,
y que no estoy allí.
Mis disculpas por sentir así,
nunca mi intención ha sido ofenderte.
Nunca soñé con quererte,
ni con sentirme así.
Mi aire se acaba como agua en el desierto.
Mi vida se acorta pues no te llevo dentro.
Mi esperanza de vivir eres tu,
y no estoy allí.
¿Por qué no estoy allí?, te preguntarás.
¿Por qué no he tomado ese bus que me llevaría a ti?
Porque el mundo que llevo aquí no me permite estar allí.
Porque todas las noches me torturo pensando en ti.
¿Por qué no sólo me olvido de ti?
¿Por qué no vivo sólo así?
¿Por qué no sólo…
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“Nostalgia” – Mario Benedetti
¿De qué se nutre la nostalgia?
Uno evoca dulzuras
cielos atormentados
tormentas celestiales
escándalos sin ruido
paciencias estiradas
árboles en el viento
oprobios prescindibles
bellezas del mercado
cánticos y alborotos
lloviznas como pena
escopetas de sueño
perdones bien ganados
pero con esos mínimos
no se arma la nostalgia
son meros simulacros
la válida la única
nostalgia es de tu piel.
Varios de estos autores utilizaron seudónimos para ocultar las identidades de las que eran sus amantes o bien, de las que personificaban ese amor imposible del que extraían las líneas más reales y viscerales para sus poemas. Cuando Delia, pareja de Pablo Neruda, descubrió su amorío con Matilde, lo abandonó inmediatamente y Pablo cayó en una depresión de la que Matilde casi no pudo levantarlo, pues el artista se cuestionaba una y otra vez por qué Delia no podía corresponder a su gran amor, así tuviera que soportar la idea de compartirlo con otra mujer.

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“Adiós amor” – Luciana Carelli
Doy vueltas en mi cama, pensando en ti,
voy mojando mi almohada, promesas sin cumplir,
necesito ser feliz…
soy débil, tengo miedo de no poder seguir.
Abrázame fuerte, ven.
Estoy lejos y fría, miénteme otra vez,
seguro te creería.
Me voy…
Roza mis labios con tu ardiente boca
necesito tu veneno ese que me tiene loca.
Ahora mira hacia el cielo
busca una estrella, la mas bella,
ahí estaré yo.
Piénsame alegre y sonriente, como siempre
no creas que sufrí (aunque lo haré eternamente)
cree que no te amo (piensa que tal vez lo hago)
duerme con los ojos cerrados,
yo estaré a tu lado, esperando tu llegada.
Ahora silencio, soy muy débil
me voy…
Estoy lejos y fría
búscame en aquella estrella yo estaré a tu lado.
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“Flores de amor” – Oscar Wilde
Amor, no te culpo, pues mía ha sido la culpa, al no ser creado por la arcilla común
Escalé la mayor de las alturas, inalcanzable; vi el aire pleno, el día más grande.
Desde lo salvaje de mi desperdiciada pasión fui asaltado por una mejor, más clara canción.
Encendí una ligera luz de abnegada libertad, luché contra la envilecida cabeza de Hidra.
Han sido mis labios barridos hacia la música por tus besos, y han sangrado,
Y tú has caminado junto a los ángeles en aquella planicie verde y esmaltada.
He andado por el camino donde Dante contempló los soles brillando sobre siete círculos,
¡Ah! Tal vez observó a los cielos expandiéndose, como si se abriesen sobre Florencia.
Y las naciones poderosas que me han coronado, a mí, que sin corona yazgo sin nombre,
Y algún crepúsculo oriental me ha encontrado de rodillas sobre el umbral de la Fama.
Me he sentado en el círculo de mármol donde el viejo bardo es igual al joven,
Donde la pipa siempre gotea su miel, y las cuerdas de la lira siempre vibran.
Keats levantó los rizos de su himeneo desde el vino de las amapolas,
Con su boca de ambrosía besó mi frente, envolviendo el amor noble que hay en mí.
Y en la primavera, cuando las flores del manzano tiñen el seno de las palomas,
En la hierba yacen dos amantes que han leído la historia de nuestro amor.
Han leído la leyenda de mi pasión, y conocido el secreto amargo de mi corazón,
Besándose como nosotros nos hemos besado, pero nunca lejos como nosotros lo estamos.
Pues la flor carmesí de nuestra vida es devorada por el gusano de la verdad,
Y ninguna mano recogerá los marchitos pétalos de la rosa de la juventud.
Sin embargo, no me arrepiento de amarte, ¿qué otra cosa puede hacer un muchacho?
Los ávidos dientes del tiempo corroen, persiguiendo las silenciosas huellas de los años.
El timón nos balancea en la tempestad, y cuando la tormenta de la juventud haya pasado,
Sin liras, sin laúd y sin coro, la tranquila muerte del navegante finalmente llega.
Y dentro de la tumba no hay placer, el ciego gusano consume las raíces,
Y el Deseo se estremece en cenizas, y el árbol de la pasión no da frutos.
¿Qué otra cosa puedo hacer sino amarte? La propia madre de Dios me es menos querida,
Y menos aún la dulce Afrodita elevándose como un lirio plateado sobre el mar.
He tomado mi decisión, he vivido mis poemas y, aunque la juventud se haya perdido en indolentes días;
He descubierto que la corona de mirto del amante es mejor que la del laurel sobre el poeta.
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A veces, el desamor llega a nuestra vida no como una lección, sino como una consecuencia del camino autodestructivo que hemos recorrido, tal fue el caso del autor Oscar Wilde, quien vivió atormentado por su homosexualidad, preferencia que lo hizo danzar entre una sentenciada relación con su gran amor, Alfred Douglas, y un reproche social a sus excesos y gustos, por lo que el hombre que había inspirado muchos de los pensamientos que poéticamente Wilde había redactado en papel, comenzó a sentirse desalentado hasta convertirse en el amor no correspondido del escritor.

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“12” – Oliverio Girondo
Se miran, se presienten, se desean,
se acarician, se besan, se desnudan,
se respiran, se acuestan, se olfatean,
se penetran, se chupan, se demudan,
se adormecen, despiertan, se iluminan,
se codician, se palpan, se fascinan,
se mastican, se gustan, se babean,
se confunden, se acoplan, se disgregan,
se aletargan, fallecen, se reintegran,
se distienden, se enarcan, se menean,
se retuercen, se estiran, se caldean,
se estrangulan, se aprietan, se estremecen,
se tantean, se juntan, desfallecen,
se repelen, se enervan, se apetecen,
se acometen, se enlazan, se entrechocan,
se agazapan, se apresan, se dislocan,
se perforan, se incrustan, se acribillan,
se remachan, se injertan, se atornillan,
se desmayan, reviven, resplandecen,
se contemplan, se inflaman, se enloquecen,
se derriten, se sueldan, se calcinan,
se desgarran, se muerden, se asesinan,
resucitan, se buscan, se refriegan,
se rehuyen, se evaden y se entregan.
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“Noche del amor insomne” – Federico García Lorca
Noche arriba los dos con luna llena,
yo me puse a llorar y tú reías.
Tu desdén era un dios, las quejas mías
momentos y palomas en cadena.
Noche abajo los dos. Cristal de pena,
llorabas tú por hondas lejanías.
Mi dolor era un grupo de agonías
sobre tu débil corazón de arena.
La aurora nos unió sobre la cama,
las bocas puestas sobre el chorro helado
de una sangre sin fin que se derrama.
Y el sol entró por el balcón cerrado
y el coral de la vida abrió su rama
sobre mi corazón amortajado.
Para muchos artistas literarios, el desamor significó el final de su carrera y vida entera, pues arrastrados por los excesos, la promiscuidad y una tristeza tan profunda como el mismo amor que un día intentaron ofrecerle al dueño o dueña de sus ojos, convirtieron lo que un día fue luz en la oscuridad con la que sus palabras se apagaron. El amor no correspondido de García Lorca, por mencionar alguno, tumbó la pluma con la que el joven poeta le escribía al amor verdadero.

Hay que comprender que el amor, por lo menos en pareja o entre quien se anhela como compañero de vida, pertenece e involucra no uno, sino a dos corazones. Por lo tanto, no basta con que de nuestro interior emerja el más bello y sincero de los sentimientos para poder regocijarse en las manos del romance; pues la otra cara de este par tiene que sentir lo mismo, muy a su manera, para poder construir algo en base a la correspondencia entre dos almas.
Evidentemente, en algunas ocasiones esta búsqueda o equilibrio jamás se concibe con quien se pensaba el amor de nuestra vida, es triste, doloroso y muy confuso, pero para esos días en los que no se soporta esa súbito y cruel sufrimiento, te recomiendo refugiarte en el arte y la literatura, a veces se encuentra alivio en 3 libros, 2 cuentos y 1 poema: la receta para superar el desamor, o nos identificamos con las películas independientes de desamor que realmente entienden nuestro sufrir.

