No, mujer, no se tiene que pagar un precio tan alto. Amar no supone arrancarse el alma y regalarla, no trae intrínseca la derrota, ni el dolor, ni las noches de angustia.
¿Quién ha dicho que amar no nos ha de llevar a la metafórica condición de construir un templo donde se halle una espiritualidad genuina?
Hablo de una humana y no divina, que tenga como calles aledañas sonreír en la oscuridad, la parsimonia del tacto, la armonía, el buen sabor.
Los poetas hablan de sus derrotas épicas en el campo de batalla del amor, pero, querida, este sentimiento no es una guerra, no es la lucha de ver quién puede, quién tiene, ni quién quiere.
El amor no es hallarse perdido, pero sí en un lugar para descubrir, para sorprenderse; el amor es encontrarse con nuestro artista interior, es ir por el viaje cantando y dibujando.

El amor no es pérdida pero sí encuentro.
Claro que en el camino cedes territorio y vas conquistando otros tantos, bajo la presunción de que el amor tenga un lugar, un tiempo donde estirarse a sus anchas sin invadir y sin precisar, que clame “todo es posible”.
Estoy tan cansada de escuchar que el amor todo lo puede cuando no es así, cuando el amor no puede doler tanto como dicen los falsos amantes, esos que se jactan de sus heridas pronunciando enorgullecidos que son “gajes del oficio”.
El amor no es oficio, no cumple turno ni recibe sueldo.
Porque cuando creo que el amor me va a joder, ya estoy jodida desde el principio.

Sentir que la vida se te va en un suspiro, que no hay mejor ocasión para volar que cuando te pierdes en los ojos cerrados de quien amas, y que puedes leer a esa persona como si fuera tu libro favorito, son algunas de las sensaciones que el amor te puede regalar, por eso te recomendamos algunos poemas de amor para decirle que no hay nadie como ella en el mundo.
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Las imágenes que acompañan el texto pertenecen a la fotógrafa Viki Kollerová, conoce más sobre su trabajo en su perfil oficial.
