Cuando los cuerpos de los enamorados están separados, lo único que puede unirlos son el pensamiento… aunque, a veces, tampoco esto es posible, y duele:
Es difícil vivir con el recuerdo a pesar de provocar la sonrisa en tu rostro, en tu alma. Se siembra el vacío, las ganas de volver a vivirlo. Mi mejor amigo podría ser el olvido, pero es imposible que lo seamos. Después de hablarle de ti, se hará de oídos sordos y se irá. Le resultará estúpida y adornada de excesiva cursilería mi plática.



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Pensar en que jamás volveremos a ver la sonrisa de quien nos hacía vibrar el corazón, a escuchar su voz, a mirar sus ojos en los que podíamos perdernos, a tocar su piel delicada… son de las cosas que nos colman de tristeza, pues es tan difícil y nos llena de miedo tener que despedirnos.
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Las fotografías que acompañan al texto pertenecen a Drew Wilson.
