Divulgaste tu MartiniSobre mis calcetines blancosY escupiste tu clímaxSobre mis senos doradosY vomité mi poesíaY acicalé tu satisfacciónLamiéndola Y al llegar la penumbraNuestro albedrío era nuestra terrazaDe la cual saltábamos desnudosPara nadar en abismos Nos reintegrábamosA nuestra alcoba de motel Y pintábamos la alfombraCon las cenizas de nuestros cigarrillos;Yo con mis bragas negrasY tú con tu barba Y besabas mis piesY tus ojos se extasiabanY me escalabas comiéndote mis floresY besábamos nuestro sadomasoquismoPorque no había nada másQue se acondicionara a nuestro deseo violento DespertabaY las sábanas olían a sudor y perfume barato;Tú seguías ahíY ahí estaban los libros que leíamos siempreY los vinilosY nuestros antidepresivos en la mesita de noche Y sí,Tan perennes como un confínEran las cosas que nos enredabanPero todo se difuminaComo si jamás hubiera sido coloreado Yo tiré a nuestras ruinasMis calcetines níveosY tú te afeitaste la barbaY nos malogramos Pero no te aflijasYo seguiré siendoLa que lama tu satisfacción cuando lo necesitesPero por favor,No vuelvasSi no es para construir nuevos escombros.

