Malhumorado, amargado por excelencia, pesimista y de personalidad negativa, son calificativos muy apropiados para referirse al filósofo alemán Arthur Schopenhauer, uno de esos personajes cuya admiración puede rozar el fanatismo por un motivo simple: es el creador de una filosofía extremista y controversial; describió nuestros sentimientos más amargos y aseguró, a diferencia de muchos otros filósofos, que no somos quienes hacen mal al mundo, sino que vivimos en el peor mundo posible y nosotros lo complicamos más con nuestra naturaleza humana.

En 1809 abandonó el comercio para entrar a la universidad y estudiar medicina en Gotinga, pero la abandonó para trasladarse a Berlín y estudiar filosofía. También tomó cursos de Historia y de Ciencias Naturales durante su estancia universitaria. A causa de los conflictos napoleónicos de la época tuvo que trasladarse a Rudolstadt, ciudad donde realizó su tesis: “Sobre la cuádruple raíz del principio de razón suficiente”, que le valió el título de Doctor por la Universidad de Jena.
Después de esto regresó a Weimar con su madre, en donde conoció a Goethe y con quien gustaba debatir. También conoció a Friedrich Majer quien lo introdujo en la filosofía hindú, que sería otra de sus grandes pasiones; la unión entre su admiración por la filosofía idealista de Immanuel Kant, con los conocimientos filosóficos de la India, se plasmó de manera magistral en su obra cumbre “El mundo como voluntad y representación” que comenzó a escribir en 1814 y terminó en 1818, y se publicó un año después.
En su afán de competir contra Georg Wilhelm Hegel, aprovechaba la clase de éste para insultarlo frente a sus alumnos. A partir de 1836 comenzó a escribir una gran cantidad de ensayos que posteriormente se publicarían, junto con su tesis, como la segunda parte de “El mundo como voluntad y representación” en la segunda edición de la obra que, en comparación con la primera vez que salió a la venta, tuvo éxito.
Schopenhauer murió de un paro respiratorio en 1860 en la ciudad de Fráncfort en Prusia. Tenía 72 años.

Immanuel Kant y, al igual que él, afirmaba que los objetos no los conocemos por lo que son, sino por el cómo se presentan ante nosotros. Pero es cuando escribe sobre la Voluntad, que uno se adentra en realidad a su obra y doctrina. Según Schopenhauer, la Voluntad es la realidad última de las cosas. Es lo que rige al mundo, tanto en la naturaleza, como en los animales y los humanos. Es la luz como también es el sentimiento. Creyó que hay dos vías de escape para salir de este mundo horripilante y espantoso que se nos presenta:
El arte, porque el placer que contiene nos hace olvidar el horror del deseo y la segunda vía es el ascetismo, ya que sus practicantes se olvidan de los horrores que surgen como resultados del placer. No me gustaría hablar más de su obra para evitar “arruinarla” a quiénes no la han leído.
Schopenhauer era además de filósofo y escritor, un amante de las artes (especialmente de la música) y una persona un tanto complicada como se puede comprobar en sus ensayos (no en su obra filosófica). Los filósofos y su concepto del amor
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La muerte según filósofos
