Todo espacio tiene implícita una calidad poética que trasciende su propias dimensiones físicas.

A continuación un poema de Omar Valdez que indaga en el imaginario nocturno, como una pequeña historia con tono dulce y melancólico.

Cuarto de hotel
Frente a mí hay un televisor y un vaso de cerveza tibia. Taciturno y aglomerado echo a andar la estela de la imaginación,


devoro tus muslos y me embriago con tu aroma a mil jazmines aplastados por la ira de un hombre verde, de barba larga y canosa,


la protagonista de esta noche: una erección entre mis piernas balbuceando por ti.


Este éxodo no me lleva a ninguna otra galaxia que no sean la de tus labios, mi oropel salpicado de utopía se hace cansado y lento; justo como la huida de un cormorán herido.

Abro los ojos —el cigarro que habita en mi mano derecha se ha consumido; me quema la carne—, la terrible ironía de la realidad me asesta un golpe fracturando mi mandíbula, una vez más siento lo largo de la habitación, estoy solo…

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Las imágenes son del ilustrador y pintor croata Ante Lukakic. Puedes ver más de su trabajo en su cuenta de Instagram y en su página web.
