Si por allá amanece fresco
y el aire no te deja el cabello quieto, piensa que ese soy yo.
Si el invierno y su fría brisa te pone de brazos cruzados,
imagínate que soy yo quien te está abrazando.

Ese sol que se cuela por la ventana y te despierta,
que te molesta, piensa que son mis buenos días ante mi ausencia.
En esos días grises, nublados, fríos y solos, arrópate con mis textos
e imagina que estoy entre tus piernas.
Cuando observes al cielo y notes que hay luna llena,
cuando en la madrugada se presente la soledad,

cuando se te empañe el corazón, no pienses que estas sola, pues yo también estoy en tu lugar.
Tengamos paciencia, me estoy divorciando de esta distancia que nos separa,
hay cuotas de tiempo que debo pagar y así poder librarme de todo mal.
De momento, te propongo ser quien ponga el aire al respirar,
no puedo más, estoy condenado y debo esperar.
**
Otro poema que puedes dedicarle a tu pareja para encender la pasión de sus cuerpos, es el siguiente: “Te espero debajo de tus sábanas, con la piel expuesta”
**
Las fotografías que acompañan al texto pertenecen a Melina – Alberta.
