Hay autores que se consagran, en la medida de esa extraña y no tan estimable noción de éxito que se maneja en la literatura, como figuras estelares de un panorama cultural. El escritor y periodista Alejandro Rebolledo (Caracas, 1970 – Barcelona, España, 2016) estaba destinado a pasar sus páginas de gloria desde un rincón privilegiado. Su notoriedad, a menudo confundida con infamia, se vincula con su visión “ingenua” y sin desparpajo de los breves pero sublimes fogonazos de la vida contemporánea. Autor de Pim Pam Pum una novela de culto que se vendió en kioscos y circuló entre el público más joven a finales de los años 90 (reeditada en 2017 por la editorial Puntocero), también escribió poesía, que compartió libremente en su blog Romances del distroy. He aquí un modesto homenaje. Disfruta de tres de sus poemas.

Nova
Sigues allí, en el cielo de Choroní
expandiéndote
desintegrándote
cada vez más abstracta
cada vez más remota
tu brillo es la física
del dolor y la tristeza.
Caracas
Cielo de azul rapado, con un centellas en mohicano
chueco y tuerto está el felino
borracho y triste
en la autopista
verde y amarillo
la lengua que no habla
es nueve veces ella, él, yo, ella
Santiago de León.

Soy un perro
Soy un perro
y salgo por las noches
en la ciudad vacía.
Lo mío es simple
busco amor y comida.
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Las imágenes que acompañan al texto son propiedad de Alivia Latimer.
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Si quieres dedicarle a tu pareja unos poemas que le lleguen directo al corazón, hazlo con estos de Pablo Neruda.
