Es difícil imaginarnos cómo se concibieron los mejores momentos en la historia del cine. Pensar en Malcolm McDowell cantando por impulso “Singin’ in the Rain” mientras pateaba a un anciano en “Naranja Mecánica” significa adentrarnos al estado mental del actor para que esa melodía en específico saliera de su cabeza en esa escena llena de -ultraviolencia-. Y es que es imposible saber con certeza cómo sucedieron ciertas cosas a menos que alguien se tome la molestia de contarnos a fondo sobre el tema. Así podríamos enterarnos de cómo el pop art inspiró el cine checoslovaco de fines de los 60 y cómo The Clash es influencia de una (o incluso dos) de las mejores películas de uno de los grandes directores de todos los tiempos: Martin Scorsese.
El director neoyorkino tenía alrededor de 35 años cuando The Clash lanzó su primer álbum homónimo y para ese entonces ya había dirigido “Mean Streets” y “Taxi Driver”, películas que mostraban un lado más oscuro de la ciudad en donde nació. Su interés por el declive de la civilización y por un estilo de vida que no se ve todos los días fue manifiesto en esas dos obras reconocidas y son un indicio de que inevitablemente Scorsese se sentiría atraído por el punk y el movimiento en general.
Su preferencia por The Clash comenzó en 1979 por London Calling, obra que le reveló un paralelismo entre las crónicas que hacía Joe Strummer de la ciudad que consideraba decadente y él mismo con sus historias. Notando esas similitudes, el director se convirtió en un fanático de The Clash y quiso integrarlos en su trabajo.
Su primer intento llegó cuando trató de adaptar por primera vez una obra que lo marcó por su cercanía con su lugar natal. La novela era “Pandillas de Nueva York” y Scorsese adquirió los derechos en 1979 con el propósito de trasladarla a la pantalla grande protagonizada por los cuatro integrantes de The Clash como extranjeros inmigrantes, pero el sueño del director era muy extraño.

Aunque bien pudo haber mencionado lo de The Clash de broma, dejó ver su fanatismo. Aún así la película no se realizó sino hasta años después como un drama histórico con los efectos apropiados que no hubiese podido lograr a fines de los 70. Sin embargo, otro proyecto se abría frente a sus ojos y era momento de integrar a los jóvenes punks.
La cinta se titulaba “Raging Bull”, que le valió un Óscar a Robert De Niro, aseguró su lugar en el monte Olimpo de los directores a Martin Scorsese. Cuenta la historia del legendario boxeador Jake LaMotta basada en su autobiografía que cubre desde 1941, en sus inicios, hasta 1964 cuando ya no boxea y hace rutinas de comedia. La película es absolutamente dramática, cruda, fuerte y tiene un impacto incomparable gracias a la fotografía en blanco y negro -elección de Scorsese- y la impresionante actuación de De Niro. Hay un elemento adicional considerado brillante en esta cinta: la música.

Y sí. The Clash no es parte del soundtrack de “Raging Bull”. No era posible. La banda acababa de nacer y no podía ser un elemento atemporal en la historia de Jake LaMotta, pero Scorsese mencionó que en todo momento el punk del cuarteto estaba en su mente. La selección que hizo, que incorporaba canciones clásicas de folk y pop también tenía unas piezas de Pietro Mascagni, famoso por sus óperas y unos cuantos más por parte de su encargada de score, Thelma Schoonmaker.
La banda sonora podría parecer lejana al sonido de The Clash, pero su implementación en las fuertes escenas e incluso en las calmas, dan un sentimiento de decadencia inevitable. Una crudeza casi imposible de ver (los puñetazos en la cara de LaMotta), la distorsión por los ruidos de la audiencia gritando mezclado con temas dulces, los gritos y silencios de los actores, son el espíritu del punk y The Clash dentro de la obra del director.

En el documental “Joe Strummer: The Future is Unwritten”, Scorsese habla sobre el influjo de la banda en la cinta y cómo lo único que imaginaba era la voz de Strummer mientras veía la cara de Jake LaMotta. La obra resultó altamente reconocida y actualmente es considerada de culto; pero eso no fue suficiente para Scorsese y aún quería un poco más de The Clash para sus películas.
En su siguiente proyecto, “The King of Comedy” otra historia sobre degeneración, por fin logró que aparecieran los 4 punks en pantalla… por menos de 5 segundos. En la sátira de Scorsese podemos ver a The Clash en las calles de Nueva York burlarse de una joven que le grita al protagonista.

Tan sólo un breve momento, pues no pudo encontrar espacio en el soundtrack debido a que la cinta prestó pocos momentos musicales y apuntó más a una desestabilidad mental. No fue sino hasta “Bringing Out The Dead”, una de las cintas más ignoradas del director que utilizó la perfecta “Janie Jones” del primer disco de The Clash en una escena. Aunque no sea de las más famosas cintas, es una de las más intensas de Scorsese por lo que fue apropiada para la banda y su espíritu punk.
La crudeza, pesadez y realidad que representa Scorsese en sus películas se ven orientadas por distintos elementos externos que repercuten en la mente del director. No sabemos de dónde llegará la nueva inspiración o qué tuvo que suceder para que experimentara ciertos momentos de genio como la escena del espejo en Taxi Driver o todos los asesinatos en “The Departed”, pero lo que sí sabemos es que al menos The Clash y el punk tienen un lugar muy especial dentro del cine de Martin Scorsese que quedarán para el deleite de miles de personas.
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