“Lo único necesario para el triunfo del mal es que los hombres buenos no hagan nada”. Edumun Burke
Dos diminutos y sucios pies se hacen notar a brincos frente a nosotros, recorren los prolongados y estrechos pasillos del edificio en busca de dar salida a la tragedia de una joven. Al mismo tiempo, el inquilino más joven, Troy, es atemorizado por luces desconocidas que invaden su alcoba mientras su ventana abre y cierra de golpe al compás del resplandor intermitente. Durante los últimos saltos de los inquietos pies, Billy recibe un tercer golpe debido a su comportamiento y es agredido 20 veces por su padre, entonces la música aumenta, desviando la atención de las desdichas, los sueños y los conflictos de un edificio de apartamentos que se cimienta en un fracaso colectivo…

La chica se llamaba Catherine Susan Genovese, y todos la conocían como “Kitty” Genovese. Tenía 28 años, era de Nueva York, y murió apuñalada el 13 de marzo de 1964, a las 4:25 de la madrugada, cerca de su casa en Kew Gardens, Queens, Nueva York.
Si historia se dio a conocer en primera plana el 27 de marzo de ese año cuando Martin Gangsberg, un periodista experimentado que consiguió un amplio reconocimiento con la noticia del asesinato de Kitty Genovese, firmó la noticia para el New York Times. El texto se titulaba “37 who saw murder didn’t call the police” (“37 vieron el crimen y ninguno llamó a la policía”). Pero existió el testigo 38, quien dio avisó a la policía, pero era tarde, Kitty Genovese había muerto.

’37’ es un largometraje que narra los eventos ocurridos el 13 de marzo de 1964, una noche en la que 37 vecinos en Queens, Nueva York, fueron testigos del brutal asesinato de Kitty Genovese. Ninguno de ellos tomó acción o llamó a la policía. La joven se convirtió en un símbolo de la sociedad americana moderna y en la señal de peligro de la mentalidad de un grupo ante un acontecimiento atroz.
En la película se muestra que los vecinos viven en paz, resignados a aceptar la discriminación como un hecho más, ellos luchan con el cumplimiento de reglas predeterminadas basadas en las ideas sociales sobre la sexualidad, la religión, la raza o la ilusión de una familia perfecta. Ninguno cuestiona sus funciones como ciudadano hasta que el asesinato tiene lugar.
El caso de caso Kitty fue estudiado por varios investigadores en psicología. La falta de reacción de los vecinos fue denominado: Efecto de difusión de la responsabilidad o Efecto espectador, el que hoy es más conocido como Síndrome Genovese, y cuya conclusión y denominación asegura que “contrario a las expectativas comunes, a mayor número de espectadores observando a alguien en peligro, menor es la probabilidad de que alguien asuma la responsabilidad de dar el primer paso para ayudar a esa persona”.
Este año, Puk Grasten nos presenta la película ‘37’ y representa el debut de la directora danesa. Grasten muestra una perspectiva externa y una manifestación peculiar de un filme de terror, uno en el que Kitty Genovese y su muerte sólo ocupan los márgenes cósmicos y en su lugar narra un retrato íntimo de un vecindario en el que los gritos desesperados de una mujer podrían ser tomados como el sonido del viento, del tren, o incluso la llegada de los ovnis.

Los personajes emblemáticos del filme son niños, quienes desde su ventana y problemática familiar pudieron percibir la violación y el asesinato de su vecina Kitty, sin comprender la tragedia desenvuelta ante sus ojos.
‘37’ se muestra como una cinta lírica respecto a su fotografía, da un punto de referencia europeo, aunque su filmación ocurrió en Norte América, los planos son diversos, los movimientos de cámara son lentos y hay una nula profundidad de campo en los fotograbas lo que obliga al espectador a dirigir la atención hacia los personajes. Este largometraje ofrece un mosaico de miradas, conversaciones, hechos y fantasías tan empáticos que es fácil perderse entre las escenas, llegando a ser un testigo más en el edificio.

Grasten nos llena temores comprensibles a través de sus personajes: los niños que temen el divorcio de sus padres el aislamiento, los extraños crujidos de su nuevo hogar y las cosas horribles que puedan estar sueltas en las calles oscuras fuera de sus ventanas. Para los adultos: un miedo a la policía, a la locura, el abandono o al único hombre negro en el vecindario. Aquí el lema: “inspirada en hechos reales” encuentra su verdad emocional.

37 nos demuestra que la realidad de algunos sectores de la sociedad no es tan simple como se podría llegar a pensar, y que no es necesario mostrar a la audiencia la sangre o los detalles oscuros de un asesinato, pues es suficiente iluminar con los roces comunes de situaciones simples para poder estremecer a quien lo observe.
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Hay historias, como ésta, que nos cuestionan sobre los escrúpulos humanos y nuestro papel en la sociedad como agentes de cambio. “37” se estrena este año en las salas de cine.
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