“We were born to die” son las palabras con las que el director canadiense Xavier Dolan dio final (e inicio) a su película estrenada en el 2014 titulada “MOMMY”; aunque fue aclamada por la crítica, la difusión y el reconocimiento fue menor. Al enfocarnos en el trabajo de Dolan podemos generar diferentes cuestionamientos y escrituras en torno a lo que se vincula a él.
¿Qué es lo que en realidad quiso manifestar en dicha secuencia de imágenes, sonidos y letras? ¿A caso sólo quería presentar la historia (aparentemente) lineal y simple de la vida de una familia disfuncional? ¿Deseaba exponer las dificultades que atraviesan las personas involucradas en la educación de un adolescente que tiene un trastorno por déficit de atención e hiperactividad y agresividad? ¿O quizá algo más allá de lo que nos narra a través de los discursos médicos, capitalistas e histéricos?
En la primer escena aparece un choque automovilístico y, pese a que puede ser interpretado como una situación insignificante, esto marca de forma inconsciente lo que está a punto de pasar en la vida de Kyla, la mujer que es testigo del suceso, y Diane, quien conduce uno de los vehículos involucrados. Conforme la historia se desarrolla, conocemos más acerca de los personajes; por ejemplo, Diane es madre soltera de un adolescente diagnosticado con TDAH llamado Steve; Kyla, por su parte, ocupa el papel de madre en su respectiva familia.

Por cuestiones ajenas a Diane pero relacionadas por completo con la conducta de Steve, es expulsado del colegio donde era educado y regresa a vivir a la casa de su madre. La convivencia se torna un tanto complicada, aunque Diane posee madurez, está preparada para todo menos para lidiar con su hijo; tal vez a consecuencia del fallecimiento reciente de su esposo o su falta de resistencia, pues el desempleo y la inestabilidad económica se hacen presentes.

Cuando Steve se entera de la situación de estrés por la que atraviesa su madre, regresa a casa con algunas cosas que consiguió en el supermercado y un collar de regalo con la palabra MOMMY. Diane, con dudas acerca de cómo su hijo compró los alimentos, inicia una disputa que provoca agresiones verbales y físicas, por lo que se encierra en el cuarto de lavado; Steve, por su parte, termina con golpes, raspones y heridas. Aunque se pensaría que toda esta primera escena sólo sirve para presentar e introducir a Kyla en la vida de los personajes, es necesario hacer énfasis en el porqué de la conducta de Steve.

El collar, un objeto aparentemente carente de importancia, es la manifestación inconsciente del anhelo de un hijo, un llamado a gritos mudos de la imagen materna que el chico necesita en su vida. Si analizamos los hechos, la relación violenta de Steve es tan sólo la respuesta al rechazo por parte de Diane; no es de extrañarse que la ira sólo cesara cuando Kyla curó su herida tanto física como emocional, como si encontrara a alguien para expresar sus sentimientos. En las siguientes escenas, Kyla toma el papel de padre al marcarle por primera vez un límite a Steve, mientras bromea con un collar en forma de corazón que le pertenece a ella, el cual posee una enorme carga emocional.
En 1798, el médico escocés Sir Alexander Crichton describío las características de lo que en la actualidad entendemos como TDAH, hace referencia a un estado inquieto y a la incapacidad para atender; sin embargo, si lo pensamos, ¿qué adolescente no es inquieto?

Al prestar especial atención a la secuencia de imágenes, a la banda sonora y a la interpretación de cada uno de los personajes, podemos anudar que lo que muchas veces consideramos como una cuestión de rebeldía no es más que la perspectiva del propio sujeto; la expresión de lo que tiene que contar, la manifestación de los problemas que se hacen presentes en su vida y, por supuesto, su peculiaridad. Por algo canciones emblemáticas como ‘Wonderwall’, ‘On ne change pas’ y ‘Born to die” se convierten en parte esencial de la narrativa de la película.

Las conductas de los personajes se pueden calificar como algo socialmente no aceptado, pero esto no significa que sea algo incorrecto, pues el ser humano actúa de acuerdo a sus posibilidades y a lo que mejor le conviene. Tal vez la condición de Steve no es más que la manifestación de lo que él necesita, alguien que le establezca límites y, por supuesto, que le ame.
No se trata de descalificar las investigaciones que los médicos psiquiatras y científicos han desarrollado como manual de diagnóstico para las enfermedades mentales o para el tratamiento de dichos malestares en sus pacientes (ya ni siquiera nombrados personas), sino atender la diversidad de necesidades, sea adulto, joven o niño, y abrir la posibilidad de una nueva escucha, en la que sólo importe lo que el sujeto tiene por contar.

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