Son muy pocas las producciones mexicanas que apuestan por el thriller psicológico y la muestra se reduce todavía más para las que salen airosas en tan arriesgado género. Tal es el caso de la película Verónica, estrenada en el pasado Festival Internacional de Cine de Horror de la Ciudad de México. La cinta es el fruto de las ideas de Carlos Algara y Alejandro Martínez-Beltrán bajo el sello de su casa productora, The Visualistas.
La trama narra la historia de una psicóloga retirada —interpretada por Arcelia Ramírez— que vive aislada de la sociedad en una misteriosa cabaña, y que decide retomar el caso inconcluso de Verónica de la Serna —Olga Segura—, una paciente que era tratada por un colega suyo que ha desaparecido sin dejar rastro. Pronto la psicoanalista se dará cuenta de que recibir a la joven en su casa no fue una buena idea, pues su comportamiento inusual la incita a caer en un juego bastante peligroso.
A pesar del bajísimo presupuesto con el que realizaron el filme, la ópera prima de los jóvenes cineastas luce cuidada y pulcra. Además, redefine los estigmas del género en manos mexicanas. Si aún no te decides por verla, te presentamos los 5 aspectos que la convierten en una gran película.

1. Dupla femenina
Dos mujeres asumen el reto de llevarnos por este laberinto. En primera instancia, hablar de Arcelia Ramírez significa referirnos a una gran figura dentro de la industria cinematográfica nacional. Con más de 40 películas en su haber en las que destaca su fuerza interpretativa, sin titubeos se lleva el crédito en esta entrega. Por otro lado, su novata colega Olga Segura, se vislumbra tibia, insegura y a veces con diálogos que parecen sacados a tirabuzón. Quizás Ana Layevska hubiera dado un mejor sabor y color al personaje de Verónica de la Serna, pero ahora nunca lo sabremos.

2. Única locación
No es sorpresa que los cineastas contaban con limitados recursos en la producción, pero esto no significó una entrega mediocre, sino todo lo contrario. Una cabaña que da la sensación de estar en el medio de la nada, un rústico hotel en el municipio de Arteaga muy cerca de Saltillo, es el escenario perfecto para desenmarañar los nudos mentales que Arcelia y Olga nos tienen preparados.

3. Blanco y negro
Filmar en blanco y negro podría parecer un cliché, pero las tomas anacrónicas sirven como herramienta para ocultar los oscuros secretos de la mente de nuestra protagonista.

4. El thriller psicológico
Durante la promoción de la película, Ramírez destacó el reto que implicó narrar una historia enmarcada en este género muy poco explorado en México. Así que el papel representaba todo un desafío para la actriz y una apuesta ambiciosa para su exhibición en las salas comerciales.

5. Su guion
La idea de Verónica está inspirada en la película de Ingmar Bergman, Persona (1966). Pensada en un principio para dos personajes varones —un psicólogo que retoma su profesión con el caso inconcluso de otro terapeuta—, la dupla decidió que sería más alucinante si el juego mental y sexual se daba entre dos mujeres.
Las opiniones están divididas, el mérito de arriesgarse se logra dignamente con una cinta bastante digerible que pone una opción diferente a la incipiente comedia que se produce en nuestro país —sin demeritar el trabajo de los otros actores que han colaborado en esos proyectos. Y lo mejor es que la cinta distribuida por Corazón Films ya se puede disfrutar en la comodidad del hogar a través de Netflix.
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Los thrillers combinan el suspenso, la angustia y el miedo para irritar tu mente y abrir las puertas de tu inconsciente. Puedes seguir provocándote un daño psicológico con las 10 películas que te dejarán tan alterado que nunca querrás volver a ver o las 15 películas más polémicas de la historia según Sensacine.
