Cuando la banda de heavy metal industrial White Zombie irrumpió en el mundo de la música, en el ya lejano año 1987, los fanáticos y especialistas del género de inmediato se dieron cuenta de dos cosas: el grupo era bestial y su líder, Rob Zombie, era un gran fanático del terror. La música del grupo estaba aderezada con sampleos de viejas cintas sangrientas (por ejemplo, la canción “Welcome to Planet Motherfucker/Psychoholic Slag” toma prestado el siguiente fragmento sonoro de la cinta The Mummy: «Do you have to open graves to find girls to fall in love with?»), además de que sus videos tenían un extraña estética que remitía directamente al mundo de la cinematografía más violenta.
La dirección corría a cargo del mismo Zombie, quien además de músico siempre se ha distinguido por ser un hábil diseñador gráfico. Tanto era su fanatismo, que el mismo nombre del grupo era un homenaje a la película del mismo título, estrenada en 1932 y teniendo al actor Bela Lugosi como protagonista.

Todo en White Zombie es una frenética alegoría al mundo de lo oscuro, lo fantástico, lo sexual y lo infernal, gracias a la mente inquieta de su líder y creador, fanático empedernido de Alice Cooper, Star Wars, Godzilla, Bruce Lee, El monstruo de la Laguna Verde, La naranja mecánica, Charles Manson y todo lo concerniente al cine más sádico y el lado siniestro de la realidad. Su banda era una máquina, no sólo de buen rock, sino de recuperar con profundo amor el lado estético de lo macabro, para darlo a conocer al gran público como un siniestro cuento de hadas en pleno siglo XXI.
Rob Zombie se ganó un lugar importante en la industria por medio de su talento como músico y frontman pero al mismo tiempo, gracias a su imagen: una combinación de muerto viviente, maestro de ceremonias de un macabro carnaval y un personaje de una cinta de ciencia ficción al más puro estilo de Mad Max.
Zombie es un artista visionario; siempre tuvo muy en claro que lo musical debía ir acompañado por lo visual y que el rock es una especie de circo donde los excesos son el alma del sonido y del espectáculo. Su amor por los filmes fantásticos y de terror siempre ha sido una constante en cada video que ha tenido la oportunidad de dirigir: “Living Dead Girl” (un enorme homenaje al cine mudo de terror), “Dragula” o “Never Gonna Stop Me” (una declaración de amor hacia La naranja mecánica).
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Sin embargo, una vez dado el gran paso y consolidación en su carrera como rockero, figura pública y director de videoclips, llegaría su anhelada oportunidad de dirigir un largometraje de terror. Tras múltiples censuras e idas y venidas para encontrar una productora que se animara a financiar su enferma obra titulada House of 1000 Corpses, en 2003 el mundo contempló con asombro y admiración el debut del músico detrás de cámaras. Con dicha cinta, Rob Zombie le mostró al mundo su pleno dominio de las técnicas no sólo para hacer un filme del horror, sino para reinventar y darle una cara fresca al género. Le dio al mundo un par de personajes que se volverían tan emblemáticos como Freddy Krueger, Pinhead o Jason Voorhees; los siniestros Dr. Satán y el Capitán Spaulding. Con House of 1000 Corpses, el joven director debutaba con el pie firme, mostrando (más no probando) su capacidad imaginativa y enorme conocimiento de los cánones más importantes para contar una historia que bebía de clásicos como La masacre de Texas o Funhouse.
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Contando con un mayor presupuesto, The Devil Rejects (2005) fue la continuación de House of 1000 Corpses, en la que seguimos viendo a la familia de caníbales, satanistas y homicidas, los Fireflies, que aterrorizaron a miles de espectadores en su primera aparición. The Devil Rejects continuó con ese estilo sangriento de su predecesora, pero añadiendo un formato de road movie que la impulsó a tener una estética y personalidad propias. El cine violento del gran Sam Peckinpah, junto con cintas de los 70 como Harry el sucio o Bonnie y Clyde, fueron una gran influencia para Zombie, quien una vez ejercía un pleno dominio del tempo, la construcción de personajes sumidos en la locura y un desenlace marcado por un extraordinario suspenso.
https://www.youtube.com/watch?v=poxddLZq2k0
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Un par de años después, ya colocado en lo más alto del género de horror, Rob Zombie llevó a cabo dos proyectos que tenía en mente desde hacía varios años: la adaptación de su propia versión del clásico de John Carpenter, Halloween, y trabajar con uno de sus actores preferidos de todos los tiempos, Malcolm McDowell (La naranja mecánica), en el papel del doctor Samuel J. Loomis. Zombie llevó a cabo este remake con un profundo respeto por la historia original, dándole un toque mucho más oscuro, al profundizar en la psique de Michael Myers, el maniaco de la cinta. A esta adaptación del gran clásico slasher de Carpenter le siguió una continuación en 2009, inferior a su antecesora, con un Zombie presionado por los estudios para entregar una segunda parte que, francamente, parecía innecesaria.
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Haciendo un homenaje y uso de los recursos clásicos del cine de serie B, Zombie aportó su propia versión de la Segunda Guerra Mundial y los últimos días con vida de Hitler por medio de la cinta Werewolf Women of the SS (2007). Una película repleta de chicas ardientes, monstruos estrafalarios y un guión surrealista que no le hace justicia a las obras que Zombie había entregado hasta entonces. El filme cuenta con una actuación especial del venido a menos desde hace varios años Nicolas Cage, en el papel de Fu Manchú. Era claro que Rob Zombie no buscaba tomarse en serio a sí mismo: «Muchas veces estas películas se hacen como, “Bueno, ya sabes, tengo un montón de uniformes nazis, pero también tengo este conjunto chino. ¡Vamos a ponerlos juntos!”».

Seis años pasarían antes de que el Zombie cineasta retomara su carrera, en 2013, al frente de una producción. Lo hizo con la oscura, tétrica y satánica The Lords of Salem; una cinta que retomaba el tema de la caza de brujas y el satanismo en la época actual. En ella, Zombie volvió a dar rienda suelta a lo mejor de su imaginación y a una cuidada estética que predomina a lo largo de la película. El regreso no decepcionó a nadie, pero dejó consternados a público y críticos con su ritmo semilento y atmósfera opresiva; casi un homenaje a cineastas del corte de Roman Polanski. Una muestra de que el artista no deseaba satisfacer a nadie más que a sí mismo, haciendo un filme a su entero gusto y bajo sus propios cánones.
Todo lo que Zombie aprendió en los años anteriores lo depositó en esa obra maestra; una de las mejores cintas de terror que se han filmado en la última década. «Yo no quiero hacer películas del mismo modo que se hace la comida rápida. Tú vas a McDonald’s porque sabes lo que te vas a encontrar. Yo no quiero que la gente sepa lo que se va a encontrar», afirmó sobre su trabajo.
https://www.youtube.com/watch?v=hpejOHdOZV0
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El último grito de horror inventado por Rob Zombie lleva por nombre 31, una historia desarrollada en la víspera de Halloween que vuelve a tener como gran protagonista los temas de locura, asesinos seriales y criaturas retorcidas física y moralmente (un grupo de sádicos payasos conocidos como “The Heads”). Este filme fue estrenado en el Festival de Sitges, levantando todo tipo de comentarios.
No cabe duda que las reglas no existen para el exlíder de White Zombie. Su cerebro trabaja a mil por hora ya sea haciendo música o cine. Simplemente estamos ante un realizador que no busca ceñirse a fórmulas que le hayan ayudado en el pasado. Su intención es divertirse, demostrar que el horror está hecho de un poco de anarquía y demencia.
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El futuro del horror se encuentra depositado en buenas manos en caso de que Rob Zombie decida seguir produciendo filmes de gran imaginación. Obras que devuelvan la mirada al sector más oscuro de la psique humana, algunas que deben encontrarse entre las mejores películas de terror y forman parte de la evolución del género.
