Ramón Valdés fue mucho más que el papá de la Chilindrina o el eterno deudor de la renta. Fue el corazón de El Chavo del Ocho, y también una de las figuras más queridas de la televisión latinoamericana. Pero hay una historia poco conocida que lo retrata mejor que cualquier sketch: una broma que hizo en su lecho de muerte, frente a su amigo Édgar Vivar, y que hoy, décadas después, sigue sacando una sonrisa… y una lágrima.
“Ya no le voy a poder pagar la renta”: el último guiño de Don Ramón
Durante esos días, Édgar Vivar —el actor que dio vida al Señor Barriga— lo visitó en el hospital. Y aunque la situación era delicada, Don Ramón no perdió su chispa. Según relató Miguel Valdés, nieto del actor, en un video de TikTok publicado en 2021, su abuelo recibió a Vivar con una broma tan absurda como perfecta:
“Ay, Señor Barriga, ya no le voy a poder pagar la renta.”
@migue_valdes Responder a @rene_aguila Don Ramón y Edgar Vivar su última conversación #losvaldes #donramon #ramonvaldes #chavodelocho8 #chaves #seumadruga ♬ sonido original – Miguel Valdés
Era un guiño a la eterna persecución que definió su relación en pantalla: Don Ramón escapando del cobro mensual con excusas geniales. Pero esta vez, el chiste no venía con risas grabadas ni escenografía, sino con una despedida real entre dos amigos que sabían que el final estaba cerca.
Según Miguel, Vivar salió de la habitación entre lágrimas, profundamente conmovido por ese último gesto de humor.
Ramón Valdés falleció en 1988, pero su humor no lo abandonó ni al final
El 9 de agosto de 1988, Ramón Valdés murió a los 64 años, tras una larga batalla contra el cáncer. Fue diagnosticado con cáncer de estómago, por el que le redujeron el estómago a una tercera parte, pero la metástasis llegó a su médula espinal y ya no hubo vuelta atrás. Pasó sus últimos días en el Hospital Santa Elena de la Ciudad de México, sedado por el dolor pero acompañado por su familia y sus compañeros de elenco.
Miguel Valdés ha sido uno de los mayores defensores del legado de su abuelo, y esta anécdota le fue contada directamente por Édgar Vivar, lo que le da fuerza y autenticidad al relato. Aunque no existe una declaración pública directa de Vivar confirmando el episodio exacto, sus múltiples entrevistas y publicaciones sobre su amistad con Ramón Valdés reflejan la misma ternura y cercanía.
La fuerza de esta anécdota está en que resume todo lo que hizo a Don Ramón inolvidable. No solo fue un personaje entrañable; Ramón Valdés era un comediante que convirtió el dolor en carcajadas, incluso cuando el dolor era suyo. La amistad entre él y Édgar Vivar traspasó la ficción. Y ese último chiste no solo fue una despedida: fue un acto de amor, una forma de decir adiós sin hacer sufrir al otro, fiel a su estilo.
Don Ramón, hasta el final
Más que una historia para conmover, esta anécdota es una declaración de principios de vida. En tiempos donde la comedia muchas veces se vuelve cruel, Ramón Valdés recordaba que el humor podía ser generoso, honesto y profundamente humano.
Y por eso, incluso décadas después, el Chavo puede tener muchos fans, pero Don Ramón se ganó el corazón de todos.
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