Si pasan de las 11:00 quiere decir que ya es buen momento para servirse la primera copa del día; que nadie se interponga entre tú y tu bebida, porque incluso en los restaurantes, a partir de ese horario se comienzan a vender bebidas alcohólicas sin ninguna restricción. A menos que sea más temprano, entonces sí, ten un poco más de respeto –por ti especialmente– y desayuna algo. Las mimosas vendrán después. Sobre todo si es día de trabajo; porque un ligero aliento espirituoso no se le juzga a nadie, ni siquiera estando en la oficina, pero un fuerte hedor a borracho se convertiría en un problema bastante pronto. Acéptalo. Sí es un problema.

Tomar dos o tres cervezas durante la comida y volver a tu lugar para seguir trabajando no es inconveniente. Podríamos decir que hasta es terapéutico. Una o dos copas de tu botella preferida es simple romanticismo; nadie te verá tambalearte de regreso a tu cubículo. Pero si llegas peleando con seres fantasma, la mirada perdida, los labios dormidos y ese sudor en la frente característico de cualquier adicto, podrías perder el puesto. Una cosa es ser el Don Draper del lugar y otra muy distinta el próximo éxito en YouTube.

No arriesgues tu trabajo. Recuerda que si tienes una urgencia puedes ir poco a poco, con moderación y sin perder los estribos. Que el vodka y la ginebra se pueden camuflajear perfectamente con cualquier cosa, que el café oculta muchos olores, que un termo es siempre buen aliado, que debes tomar agua periódicamente, que nunca debes tener el estómago vacío y que la hora perfecta para comenzar es después del mediodía.
Cierto es que de vez en cuando es necesario un pequeño empujón, un aliciente para seguir adelante en un día difícil; nadie lo cuestiona. Sólo no lo tomes de pretexto para realizar tus actividades de manera inconsciente, no sigas los pasos de aquellos actores que se presume asistieron en una o varias ocasiones a trabajar bajo los influjos de una bebida etílica. No está totalmente confirmado en ciertos casos, pero muchos aseguran haberlos visto laborar en situaciones extrañas.

Sus nombres se encuentran enlistados a continuación y son casos que conjugan lo sorprendente con lo obvio. Lamentablemente, su situación no es similar a la de muchos trabajadores y ellos sí se han podido dar el lujo que otros envidian.
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Anna Kendrick
Durante la filmación de “Drinking Buddies”, esta actriz llegó a un nivel bastante alto de ebriedad cuando, sin darse cuenta de que habían cambiado sus botellas sin alcohol por unas regulares, ella tomaba y tomaba para las escenas de su filme. Lo cual fue bastante conveniente dado el título y la temática de la cinta, realmente.

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Shia LaBeouf
En “Lawless”, Shia interpreta a un traficante de licor durante la gran prohibición. Él argumenta que lo hizo por razones profesionales y así conseguir una mirada perdida y una palidez real, que eran urgentes para su papel en la película.

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Margot Robbie
Tres shots de tequila. Eso fue suficiente para que Margot perdiera un poco el miedo y realizara magistralmente su primera escena de sexo en el cine acompañada por Leonardo DiCaprio; es extraño pensar que en una película tan demente como “El lobo de Wall Street” ése haya sido el único incidente registrado en el set.

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Brad Pitt y Edward Norton
¿Recuerdan la escena en que estos dos actores tiran bolas de golf contra un camión en “Fight Club”? Fue real. Estaban ebrios y David Fincher los descubrió, hallando así un capítulo icónico de la cinta y una anécdota para contar entre los amigos de la producción.

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Natalie Portman y Mila Kunis
Esta historia no está completamente confirmada por las actrices involucradas, pero según Darren Aronofsky, ellas ingirieron una botella completa de tequila antes de filmar esa mágica, estupenda, dionisiaca, cristalina y feroz escena de sexo que muchos nos llevaremos a la tumba gracias a “Black Swan”.

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Jennifer Lawrence
“Catching Fire” fue una de esas filmaciones que a todos nos mantuvo al filo del asiento, que nos cautivó con los excesos que en ella se manifestaban, pero saber por la misma Lawrence que esos límites fueron rotos durante el rodaje y sólo para pasar el tiempo entre escenas ella iba a su tráiler por copas de piña colada, lo hace aún más mágico.

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Daniel Radcliffe
Sí. Esa vieja costumbre de mostrar a nuestras pulcras estrellas infantiles no se pierde. El mismo Radcliffe confiesa que durante la filmación de los últimos capítulos de “Harry Potter”, iba a trabajar ebrio, no recuerda qué escenas fueron filmadas en el exceso y no sabe cómo lograba pronunciar los encantamientos así.

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Julie Andrews
Sería increíble que hubiera estado borracha durante “Mary Poppins”, pero no, no fue así. Fue durante “La novicia rebelde” que la hermosa y tierna rubia tomaba shots de gin mientras practicaba con su guitarra sobre la colina. Al parecer, su entusiasmo romántico estaba inspirado en otras fuentes.

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El alcoholismo es un problema serio. Si ves a alguien con estos inconvenientes, no es un chiste; todos podemos tomar una copa o una cerveza. Diario incluso. Pero llegar a cualquier lugar con olor a destilería e irte de la misma manera, es algo que no traerá cosas buenas para nadie. Si conoces a un Daniel Radcliffe o a una Jennifer Lawrence, ayúdale.
Para continuar con el tema de las bebidas y las adicciones, visita Ciudades que puedes visitar para nunca estar sobrio y Los pastafarios, Dios es un espagueti volador y ebrio. También puedes ver este video sobre los primeros castings de otros famosos.
Los Primeros Castings de los Famosos por culturacolectiva
