El Amor Índigo de Sartre

El Amor Índigo de Sartre

Por: Alfonso Forssell -


Este año estuvo circulando la película de Amor Índigo en espacios de cine de arte y comercial.  Michel Gondry (La ciencia del sueño) dirigió y co-escribió esta adaptación de la novela de Boris Vian La espuma de los días (L'Écume des jours). Quienes somos lectores de Vian sabemos el reto que puede suponer traducir sus narraciones a manera visual, narraciones que retozan en los límites de la realidad y los sueños que a tiempos parecieran nacidos de una imaginación febril que mantiene la lucidez.

Es evidente que Gondry reconoce la imposibilidad de una adaptación literal y recurre a sus emblemáticas inventivas visuales para construir el mundo tan dinámico (la materia reacciona al estado de ánimo de los personajes) que habitan los protagonistas de esta historia de amor y sus padecimientos, Chloé y Colin, conservando el debido apego a los puntos nodales del argumento. Esta es una historia que a todas luces abreva del surrealismo, aunque la literatura de Vian rehúye de clasificaciones facilonas. 

L´ecume des jours

Uno de los elementos más llamativos de La espuma de los días es la inclusión de Jean-Saul Partre que encarna al filósofo existencialista preferido de las masas, condición que Vian hace patente a través de Chick, el mejor amigo de Colin, admirador del filósofo/celebridad que raya en el fetichismo. Este eje representa, también, una disyuntiva entre el texto original y la película, pues Gondry personifica a Partre con abierto patetismo: durante una aparición pública en un teatro que recuerda a un mitin fascista, la célebre apariencia un tanto grotesca de Jean-Paul Sartre es agravada por balbuceos y ademanes propios un demagogo ante una turba enfebrecida que lo aclama. En el texto de Vian la crítica del fanatismo se aposta sobre los lectores del autor de La náusea (o Vómito en la novela), mientras que el trazo de Partre se lee como una clase de chasco travieso venido de un amigo. Después de todo, el desencuentro entre Vian y Sartre vendría, escandalosamente, tiempo después de la publicación de la novela.  

Es sabida la naturaleza abierta de la relación entre Sartre y Simone de Beavouir y la predilección y éxito de Sartre, a veces difícil de creer, por jóvenes y lindas mujeres. En una de las populares fiestas organizadas por Boris y su esposa Michelle conocieron a la pareja de filósofos e iniciaron una fértil amistad. Desde entonces Boris Vian comenzó a frecuentar sus círculos literarios, dándole oportunidad de publicar regularmente en la mítica revista Les Temps Modernes, dirigida por Sartre. ¿Cómo no habría el joven Vian sentir admiración y gratitud hacia el paternalismo exhibido por Sartre? Quizá el pillo de Sartre no se sintió debidamente gratificado con su inclusión un tanto socarrona en la novela de Vian y se daría el privilegio de meterse entre Michelle y Boris: Jean-Paul y Michelle empezarían un amorío que eventualmente acabaría con el matrimonio Vian.

Jean Saul Partre

Uno se pone a especular qué hubiera resultado de la novela y el personaje de Partre si Vian la hubiera escrito posteriormente. Quizá la creación de Vian se habría asemejado más a la versión patética, sombría de Gondry. Quizá Gondry, partidario de Vian, quiso propinarle un revés a Sartre que Boris no podría dar en vida, pues moriría, irónicamente, fulminado por un infarto a los 39 años durante la exhibición preliminar de la adaptación cinematográfica de una de sus novelas, hacia la que había mostrado repudio y dirigiría sus últimas palabras: “¿Se supone que estos tipos son americanos? ¡Mis nalgas!”.

Por otro lado quizá no quepa ser excesivamente severos con Sartre, pues la relación entre él y Michelle no sería un episodio pasajero: mantendrían su relación por casi cuatro décadas –desde finales de los cuarenta hasta finales de los ochenta– sólo truncada por la muerte del pensador existencialista. 

Referencias: