“Laura: A estas alturas, no puedo darte más que mi palabra. Soy un alto funcionario de la CIA. Espero que entiendas el riesgo que supone que contacte contigo. A partir de ahora, cada frontera que cruces, cada compra que hagas, cada llamada que realices, cada antena que encuentres en tu camino, cada amigo que tengas, cada web que visites y cada correo que escribas estará en manos de un sistema cuyo alcance es ilimitado, pero cuya seguridad no. Sólo te pido que hagas llegar esta información al público estadounidense. Gracias y ten cuidado”.
Citizenfour.
La documentalista Laura Poitras recibió el anterior correo electrónico de una ubicación desconocida con un alto nivel de seguridad, que afirmaba poseer la información clasificada suficiente como para evidenciar la aplicación de programas ilegales de vigilancia a los ciudadanos de los Estados Unidos, además de gobiernos y personas de otros países por parte de la NSA (Agencia de Seguridad Nacional).
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A pesar de todas las bondades que ofrece Internet, la intromisión a la libertad, la legislación contra el conocimiento compartido y el espionaje cibernético son los más grandes males que enfrenta la red que cambió al mundo.
A partir de un intercambio de misivas, la periodista decidió pactar una serie de reuniones frente a frente y ahí conoció a Edward Snowden, el hombre que confirmó las sospechas sobre una red de vigilancia mundial, después de robar y filtrar información clasificada de la CIA (Agencia Central de Inteligencia) y la NSA, dos de sus antiguos trabajos en el gobierno de los Estados Unidos. Poitras, junto con los periodistas Gleenwald y MacAskill, fueron los primeros en escuchar la revelación de Snowden.

Citizenfour es la historia de cómo se realizó la filtración de datos más relevante en la historia de la humanidad. El espionaje, tanto a nivel doméstico como global, es parte de una tradición entre las agencias gubernamentales estadounidenses. El fin de la Segunda Guerra Mundial creó el escenario que habría de seguir la política internacional hasta finales del siglo XX, donde los intereses de Estados Unidos, enarbolados bajo la bandera de la libertad y democracia, son prioritarios en el resto del globo.
La Operación Cóndor en Latinoamérica, La Guerra de Vietnam y las invasiones a Medio Oriente son el ejemplo perfecto de una maquinaria que se protege discursivamente valiéndose de la difusión de un mensaje de miedo. Asimismo intenta permear en el grueso de la sociedad y hacerle pensar en un enemigo acérrimo, que supone un riesgo real para el cual hay que extremar la seguridad.
Si durante la segunda parte del siglo XX el villano fue la avanzada del socialismo, en el XXI la política de espionaje se defiende so pretexto de las amenazas terroristas y el extremismo oriental.

La era de la ingenuidad quedó atrás. La información filtrada por Snowden supera los planteamientos anteriores, tanto conspiracionistas como incrédulos. Se trata de la confirmación de una red de espionaje y filtración de datos personales, que en consonancia con las más grandes empresas de Internet (Facebook, Google, Apple o Twitter) mantiene el control y la vigilancia de cada mensaje, fotografía, compra y correo electrónico que se comparte en la red.

No sólo eso: gracias a la penetración de Internet en la vida contemporánea, el desarrollo de smartphones con GPS y su aplicación a través de interfaces como Google Maps, es posible rastrear con precisión cada uno de los movimientos de una persona desde su teléfono inteligente en tiempo real. Todos los sitios que visitas, las personas cercanas, lo que fotografías, además de tus gustos, preferencias e intereses son de libre acceso para las agencias de inteligencia de los Estados Unidos.
Para muchos, Edgar Snowden es el hombre que abrió los ojos al mundo para mostrarle que la privacidad en realidad es algo inexistente en Internet, pues el espionaje funciona como una práctica sistemática y recurrente a personas, empresas e incluso otros países; mientras para el gobierno estadounidense, se trata del “traidor más grande de la historia”, un “soplón” y criminal que debe ser castigado con todo el peso de la ley. La informática parece ser el campo de batalla donde se reproduce la vida social y sobre todo, circula una cantidad de información suficiente como para conocer a la perfección a una persona.
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Descubre quiénes son los piratas informáticos que luchan por la privacidad leyendo los ejércitos de hackers más temibles del mundo. Algunas de las hipótesis más absurdas en realidad tienen una alta dosis de realidad y en distintas ocasiones en la historia, la sorpresa ha sido mayúscula al ver con qué facilidad hechos superan a los planteamientos iniciales. Ejemplo de ello son estas 10 teorías de conspiración que resultaron ser ciertas.
