La conquista de lo inútil. El diario de Werner Herzog
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La conquista de lo inútil. El diario de Werner Herzog

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Por: Alejandro Arroyo Cano

17 de abril, 2016

Cine La conquista de lo inútil. El diario de Werner Herzog
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17 de abril, 2016



El hombre de la imponente figura actual del cine alemán creció en el olvidado y pobre poblado de Baviera. Aunque nadie lo creyera, el inicio de su vida estuvo lleno de ausencias. De niño nunca fue al cine, no tenía televisión ni teléfono. Su mejor pasatiempo era correr en las montañas, entre un gélido aire y un estómago vacío.

Cuando por fin tuvo la oportunidad de ver una película, algo ocurrió en los adentros de Werner Herzog que transformaría por completo su futuro. Fue tanto su impacto que, con tan sólo 19 años, trabajó arduamente como soldador para producir su primer película.




A partir de ese momento nunca paró de profundizar y expandir su universo cinematográfico, hasta el punto que el cine se convirtió en un refugio necesario para preservar su espíritu de la salvaje alegoría que llaman realidad.

En este sentido, en 1982 el mundo tuvo la oportunidad de apreciar su largometraje "Fitzcarraldo", una película que hoy puede ser considera de culto, que en lugar de entretener al espectador, lo sumerge en un mar de absurdas preguntas.

Esta cinta, la más herzoguiana del trabajo de Herzog, muestra la aventura de un hombre blanco que busca la hazaña de lo imposible en los confines de la civilización occidental. Su estreno impresionó a la crítica debido al acto demencial que reflejó su filmación y del cual, a más de 20 años, se desprende la bitácora de viaje "Conquista de lo inútil" (2004).




Para aclarar en dónde está la absurda conquista, es necesario saber que la película se basa en Brian Sweeney Fitzgerald, quien hace un siglo quiso construir un teatro de ópera en Iquitos, en medio de la selva peruana. Pero para pasar su barco de un río a otro, Fitzgerald tuvo la buena idea de desarmarlo.

En este quimérico acto de recrear la historia, Herzog decide lanzarse al mismo Perú del viejo Fitzgerald con un enorme y estorboso barco, pero a diferencia del primer aventurero, el director alemán decide no desmantelar su transporte y arriesgar todo un equipo de producción en un inhóspito escenario para un navío de tales latitudes.




La filmación se logró con un casi infinito número de dificultades que orillaron a Herzog a buscar la manera a desahogar sus frustraciones. Por ello, la bitácora de viaje que ahora tenemos en nuestras manos y que nos acercan un poco más al problema emocional que sufrió el director.

"La conquista de lo absurdo" es la crónica de lo accidentado que fue el rodaje, estos “paisajes interiores”, como los llama Herzog, son efectivamente un viaje al interior de un realizador solitario y muchas veces,al borde de un ataque de nervios. Otro tema central del libro y otra apuesta fuertemente literaria, son los sueños. Herzog cuenta varios, sin señalizarlos como tales. Contar los sueños como si fueran parte de la realidad es una forma deliberada de poner la realidad al nivel onírico al que parece pertenecer por momentos. 





Al finalizar la grabación de la película, Herzog aceptó que fue una experiencia traumática y estuvo al borde de matar al actor principal. ¿Será que ver películas como ésta podría llevarnos a la locura?


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