María Félix: la diva a través del espejo
Cine

María Félix: la diva a través del espejo

Avatar of Mayra Rojo

Por: Mayra Rojo

14 de agosto, 2014

Cine María Félix: la diva a través del espejo
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Por: Mayra Rojo

14 de agosto, 2014

I. El espejo del día

Soy amante secreta de ese mundo del pasado donde la ficción construye un tiempo mejor que el presente, donde la memoria está hecha de artificios de la moda; donde la vida se canta, se llora y se pierde por amor. Donde la traición es perdonada o vengada con la muerte, donde el honor y la lealtad desgarran la ropa y las gargantas; donde los héroes y heroínas atraviesan una larga lucha contra la desigualdad de raza y clase, pero que con la suerte programada, se ve coronada por la consumación de un amor eterno. Donde una Revolución es narrada con cañones, escopetas y cinturas breves, con vestidos de diseñador, campesinos con ojos verdes que llegan a generales de ejércitos insurgentes y su mayor batalla es entre el amor a una mujer y el deber a la patria y al pueblo. Es decir, el cine mexicano y la construcción melodramática del mito de la mexicanidad.

Crecí con las películas del cine de oro mexicano, y con ello quiero decir que el macho, el mujeriego, la mujer abnegada, la belleza deslumbrante, la sensualidad desbordada, la mujer fatal han sido marcas del imaginario de mi infancia. Recuerdo que a los cinco o seis años miraba la televisión y suspiraba por Pedro Infante, con todo y ese ridículo flequillo en Tizoc. A María Félix la recuerdo como la mujer grandiosa que, aun con huaraches y trenzas, desbordaba carácter y fuerza. Eran historias e imágenes fuera de mi cotidiano pero que reflejaban los recuerdos de mis padres.

tizoTizoc (Amor Indio) 1956, Director: Ismael Rodríguez

Es desde la sensación de la nostalgia remasterizada que escribo y me intereso por María Félix, quien estilizó lo indígena y se coronó en la historia como símbolo nacional. Fundamento de la contradicción de un personaje que se construyó bajo el prototipo de mujer abnegada mexicana con su personaje de María Eugenia (1942), en el que la vemos con el rostro cubierto de lágrimas por el amor a un hombre. Años más tarde, ya como mujer fatal y portando un vestuario de Pierre Cardin en La Bandida (1962), nuevamente vemos una mujer llorar cuando la azotan con un chicote por infiel. Lo que varía es la manera de llorar, de ser discreto y angustioso; el llanto se revela de coraje y placer. Entre la diva, el mito y el espejo, lo indígena y la alta costura, aparece María Félix como una máquina del tiempo.

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la bandidaLa bandida 1962, Director: Roberto Rodríguez

 II. La diva, el mito y el espejo

La relación entre la diva, el mito y el espejo radica en la configuración de una imagen en los límites de la ficción y lo que consideramos real. La diva y el mito son constructos que se vinculan directamente con el imaginario histórico de una sociedad y los códigos de comportamiento entre sus individuos. El espejo —un accesorio indispensable en la intimidad de la transformación del cuerpo— es el artefacto que carnaliza, simultáneamente, la fantasía y la moral. Marca comportamientos que se definen por su sentido moral y social al mismo tiempo que inventa lo extraordinario. Un invento de los griegos con el mito de Narciso, después de la burguesía europea y el lujo, para centrar su sentido en la subjetividad de la cultura humanista del psicoanálisis con el descubrimiento del Otro. Confluyen Narciso, la Vanidad y el Otro como emblemas de una personalidad y culturas contradictorias que establecen estándares éticos e históricos través de la belleza, la fama y/o el éxito, la raza y/o la clase social. Frente al espejo se crean monstruos y prodigios.

El mito inventa cuerpos y rostros que se transfiguran cotidianamente y día a día se introducen en nuestro organismo configurando el imaginario colectivo, esas grandes y pesadas imágenes, casi fantasmales, que transitan el tiempo; se activan en cada acción y relación que establecemos con el Otro. Un Otro que se mira a símismo y se identifica como el yo-reflejo. En el siglo XX la fotografía y el cine configuran la gran maquinaría fantasmática. El engranaje de los espejos de la cámara produce la alquimia de los cuerpos-reflejo de la pantalla.

maria eugeniaMaría Eugenia 1942, Director: Felipe Gregorio Castillo

El cine de oro despliega la mitografía del ser mexicano a partir de establecer rasgos-síntesis de la experiencia de la modernidad; la pantalla nos presenta un brillo maquinal del complejo fenómeno de migración del campo a la ciudad como centro de trabajo, del ascendimiento de clase, de la desigualdad social que desencadenó la urbanización, así como un reflejo del México rural, campesino e indígena con trazos míticos que recaen en el nombre de María. Una divisa de lo indígena; de la religiosidad que se teje con la diva en su derivación de lo divino, nos lleva a construir una imagen que trasciende la condición ordinaria de la vida cotidiana. Aquella María, esa Maruca de Tizoc (Amor Indio) que se manifiesta bajo la belleza extraordinaria, la fuerza del “corazón masculino”, la fascinación como el efecto de la embriaguez del ensalmo. María subvierte la representación de las Marías de todos los días, esas a las que miramos con indiferencia por ser tan cercanas a lo posible.

la bandida maria felixLa bandida 1962, Director: Roberto Rodríguez

III. Adiós a la diva

De María Félix se ha dicho todo; podríamos pensar que su belleza es suficiente, que no hay palabras que compitan con el glamour que invade la pantalla después de 100 años. Sin embargo, de 1991 a 1993, recordamos una belleza decadente que se presenta en la pantalla de televisión bajo esa condición frágil e incierta contenida de la historia, de la verosimilitud que posee la voz de la mujer mayor bonachona, bromista y reveladora del propio guión de su vida. Uno que fue escrito a manera de entrevista oficial por Enrique Krauze. Las palabras casi idénticas que se repitieron y escenificaron en el programa nocturno de Verónica Castro.

dona barbaraDoña Bárbara 1943, Director: Fernando de Fuentes

El acontecimiento de la belleza y el misterio de la diva que construyó con cada personaje de sus películas, como lo narra Paco Ignacio Taibo I: “a lo largo de su vida social, irán apareciendo los sombreros tipo flandes, las plumas airosas, las largas botas por encima de la rodilla [características que aluden al personaje que interpretó en La monja alférez, 1944], los cinturones de los que cuelga un arma, los guantes de manopla”. (Taibo I, María Félix 47 pasos por el cine, 1985:59) Su vocabulario gallardo pero despectivo, aquel inolvidable “poco hombre para mí” comprometían su honor, su coraje, su habilidad de sobrevivencia: base del mito de su “corazón de hombre”. Todo el prodigio y monstruosidad de la diva fatal se diluía con la eternidad del montaje de la anécdota y la imagen familiar transmitida en las pantallas de televisión: una sensación de nostalgia de viernes a la media noche.

películas de María FélixMiércoles de ceniza 1958, Director: Roberto Gavaldón

María decía que el espejo no engañaba, pero no se refería al tiempo, sino a la eternidad que siempre buscó; la permanencia a través del homenaje, del público, de la repetición del brillo maquínico de la divinidad y la belleza. Ésta, un “concepto que es forjado por los demás. Ellos te valoran o te desprecian, te encumbran o te destruyen. Y son ellos quienes forman, en derredor nuestro, esa aureola que nos seguirá por todos lados”. (María Félix, Entrevista:1993)

bandida maria felixLa bandida 1962, Director: Roberto Rodríguez

flor de mayoFlor de Mayo (Topolobampo) 1957, Director: Roberto Gavaldón

María Félix se inventó como tantos otros, y fue ella la que habló de la importancia de los otros, nunca de ella; su valor es inherente a quienes la crearon: las miradas, el público, la socialitéMaría no va a ser más de lo que la historia cuenta y el recuerdo afianza. ¿Mala actriz? o ¿una actriz disciplinada? Fabricación del reflejo autocontemplativo; se recreó a sí misma e identificó que la oportunidad que tuvo para interpretar el mejor papel como actriz fue frente al espejo, cuando se construyó como personaje de la vida.

películas de maría félixLa bandida 1962, Director: Roberto Rodríguez

Fichas técnicas de filmografía:

1. María Eugenia 1942, Director: Felipe Gregorio Castillo
2. Doña Bárbara 1943, Director: Fernando de Fuentes
3. Tizoc (Amor Indio) 1956, Director: Ismael Rodríguez
4. Flor de Mayo (Topolobampo) 1957, Director: Roberto Gavaldón
5. Miércoles de ceniza 1958, Director: Roberto Gavaldón
6. La bandida 1962, Director: Roberto Rodríguez


Referencias: