Satoshi Kon, el director que inspiró Inception y Requiem por un sueño.
Cine

Satoshi Kon, el director que inspiró Inception y Requiem por un sueño.

Avatar of Alex R. Myrt

Por: Alex R. Myrt

12 de enero, 2016

Cine Satoshi Kon, el director que inspiró Inception y Requiem por un sueño.
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Por: Alex R. Myrt

12 de enero, 2016


En muchas ocasiones los artistas recurren a obras de otros exponentes artísticos para hacer explotar su capacidad creativa; dentro de la categoría surrealista podemos encontrar pocos personajes que aporten algo nuevo a la común estructura cinematográfica comercial. Darren Aronofsky fue una de las grandes sorpresas que tuvo presencia en
el Seminci (Semana Internacional de Cine en Valladolid) con su película Requien For a Dream  la que fue nominada al National Board of Review (Premip Especial a la excelencia en dirección) en el año 2000. Este film se caracterizó por enmarcar la visión surrealista aplicada al cine; sin embargo, no fue la única trama que recurrió a este tipo de narrativa para desmentir la simpleza de personajes  

Requien For a Dream Satoshi Kon

Satoshi Kon nació en Kushiro(Hokkaidō), Japón  el 12 de octubre de 1963. Realizó una contribución a la escuela Surrealista desde la composición animada añadiendo el argumento de que: “En la animación sólo lo que está destinado a ser comunicado, es lo que está ahí”, haciendo referencia a los cabos sueltos que la historia deja entre personajes y situaciones en una trama. Es muy común que encontremos este tipo de desperfectos en el cine comercial.

Satoshi Kon

Kon se consolidó en la escena animé debido a la diferencia en el trazo inigualable de sus personajes y escenarios, además de la complejidad de sus historias que frecuentemente estaban atadas a la mezcla entre la realidad y la ficción o -los sueños-. Esta característica dentro de sus contenidos audiovisuales fue lo que lo llevó a obtener el reconocimiento de cineastas como Christopher Nolan y Darren Aronofsky.

El director Satoshi Kon consolidó su éxito en la dirección de filmes de anime con cuatro participaciones en la pantalla grande: Perfect Blue (1997), Millennium Actress (2001), Tokyo Godfathers (2003) y Paprika (2006) y una serie de televisión llamada  Paranoia Agent  producida en el año 2004. Todas sus producciones fueron realizadas por una misma casa productora llamada Madhouse, su maestro de iniciación en la animación fue Katsuhiro Otomo con quién comenzó como asistente de producción en el script de World Apartment Horror.


Perfect Blue fue la gran obra audiovisual que inspiró a Aronofsky a desarrollar Requiem for a dream o al menos eso se piensa, ya que la recreación de la famosa escena en la bañera protagonizada por Jennifer Connely fue en homenaje perfecto a  “Perfect Blue”,  después de que Aronofsky comprara los derechos de la misma para hacer una recreación con personajes reales sin éxito alguno, es ahí donde se encuentra la total influencia de Satoshi Kon en esta producción.

Para nada podría considerarse que fue un plagio descarado de una cinta a otra, ni siquiera en “Black Swan”, que mantiene un cierto parecido con “Perfect Blue” en los argumentos de la trama e incluso en el personaje principal; sin embargo, para no menospreciar alguno de los trabajos expuestos, podemos considerar que todos siguen una línea discursiva –o tangente-  y es la que establece el surrealismo aplicado a la cinematografía.

La escuela surrealista, según su fundador André Bretón, deja clara su definición en el primer manifiesto surrealista publicado París, Francia en el año de 1924, el que establece que:  “El surrealismo es un sustantivo, masculino. Automatismo psíquico puro por cuyo medio se intenta expresar verbalmente, por escrito o de cualquier otro modo, el funcionamiento real del pensamiento. Es un dictado del pensamiento, sin la intervención reguladora de la razón, ajeno a toda preocupación estética o moral”.

Satoshi Kon

Es probable que encontremos ciertas similitudes aparentes dentro de estas cintas, pero lo que las caracteriza y les hace diferentes sin duda son los tratamientos que cada director ofrece a su trama, además de las herramientas tecnológicas que hacen posible la construcción de elementos simbólicos en la pantalla. Si bien Satoshi Kon tenía su apego al realismo en la definición psicológica y el trazo físico detallado de sus personajes, Aronofsky tenía la capacidad visionaria de plasmar en acciones concretas las alucinaciones que sus personajes sufrían dentro de la trama y sus recursos visuales en el paso del tiempo que a la vez funciona como transición de un plano o como indicio del paso de un estado sobrio al alterado por la inyección de la heroína.

Perfect.Blue.


Referencias: