En la gastronomía existe una gran variedad de acompañamientos, pero el queso es uno de los más especiales, pues se adecua a cualquier situación y siempre queda bien. Opciones como un queso roquefort con un vino tinto, una cazuela con queso Oaxaca derretido y chistorra, hasta el queso manchego o un queso panela con el que acompañamos un sandwich, las formas que puede tomar el queso para el deleite de nuestro paladar son tan amplias como sea posible imaginar.

Sin embargo, no debemos olvidar que este producto lácteo madura y debe tener un buen cuidado para conservar su rico sabor. A continuación te presentamos algunas de las mejores maneras de cuidar este alimento:
Conservar a una temperatura de entre 5 a 10 grados
Para conservar su sabor, el queso se debe guardar en las mismas condiciones en las que se madura. Los quesos duros como el parmesano y el cheddar, y semiduros como el manchego, deben estar a una temperatura entre los 8 a 13 grados.

Colocar en la parte menos fría del refrigerador
Esto con el propósito de mantener la textura del queso intacta. Una excepción serían los quesos cremosos, estos se conservan mejor en las partes más frías.
Nunca congelarlo
Si lo haces, el queso perderá su textura, aroma y sabor.

Guardar con alguna envoltura
Cubrirlo con un paño himno o una cubierta de plástico sin apretar ayuda a que el aire circule y el queso se mantenga en las mejores condiciones. Se debe intentar no cubrir la corteza, pues es por donde el queso respira.
Sacar del refrigerador entre 30 y 60 minutos antes de su consumo
Es el tiempo que necesita el queso para adaptarse al ambiente y lograr liberara completamente su sabor y aroma.

No guardarlo con otros alimentos
Si están cerca de algún alimento con olor fuerte, este se pasará al queso y perderá su sabor y aroma original. En caso de los quesos azules, es mejor separarlos para evitar el traspaso de esporas de moho a otros alimentos.
Cortar sólo lo que vas a utilizar
Una vez que tengas el pedazo deseado, el queso se debe envolver y guardar en el refrigerador. No debemos desperdiciar este delicioso alimento.

No cortar todos los quesos de la misma manera
Cada tipo de queso tiene una forma y textura diferente, razón por la que no pueden ser costados de la misma manera. Los quesos redondas se cortan en cuñas, como un pastel; debido a que el sabor no siempre es uniforme en toda la superficie. Los quesos alargados en forma de barritas y los untables se sirven por pieza. Los cremosos se cortan en barras pequeñas, se recomienda introducir la hoja del cuchillo en agua caliente para despegar el queso fácilmente. Los quesos azules se parten en forma de dados o bloques y los quesos duros se parten en trozos.

Quitar la corteza (según sea el caso)
Es lo más recomendable, a menos que el queso sea un Brie o un Camembert.
Usa un cuchillo diferente para cada queso
Esto con el fin de no mezclar sabores y conservar el sabor original del queso.

