Todo en redes sociales se ha vuelto tediosamente “aspiracional”: la ropa, los gestos, la música, los lugares, las palabras… hasta la comida, algo tan básico en nuestro día a día ha perdido su esencia natural para convertirse en artículo de lujo y de autor.
Cada vez es más frecuente ver páginas en las que los chefs o los gustosos de la preparación de alimentos exhiben platillos diminutos adornados de manera pretenciosa. Su intención es hacer de los alimentos una carrera para ver quién prepara los platillos más complicados, exóticos o diferentes con ayuda de ingredientes costosos o provenientes de lugares lejanos.

Sin embargo, hay personas que se han percatado de este punto tan bajo y ridículo de hacer todo objeto de deseo y han decido recuperar lo real de las experiencias. Comer no debe ser algo exclusivo de unos cuantos, ni propiedad de unos pocos. Debe ser un proceso incluyente que no juegue a hacer del alimento algo banal. Esto ha permitido la creación de un término que defiende la filosofía de regresar a la sencillez primigenia de la comida, quitándole toda pose artificial: normavore, acuñado por el chef chino David Chang cuando exclamó: “Me gusta comer comida normal, soy un Normavore”.
Chang es una celebridad en el mundo de la gastronomía y de los medios masivos. Realizó estudios de cocina en el French Culinary Institute en Nueva York. El Momofuku Noodle Bar, en el East Village de Nueva York, fue el primer restaurante que abrió. Actualmente posee sucursales en Toronto y Sidney. Aparte de atender sus restaurantes y aparecer en programas de televisión es el editor de la revista de cocina Lucky Peach, en la cual colaboran personalidades del mundo de la cocina y la gastronomía.

Los normavore son lo opuesto a los que están a la caza de las vanguardias alimentarias con platillos que lleven quinoa, chía y más. Defienden las dietas básicas, la preparación inmediata de los alimentos usando ingredientes accesibles a todos. Un normavore verá en un cereal preparado con unas sencillas rodajas de plátano un manjar. Los simpatizantes de esta tendencia serán los primeros en festejar un sándwich con queso y papas fritas. Ellos llevan en la sangre el gozo de la comida normal, en un contexto sencillo y con una preparación básica, como si dijeran: “Esto es lo que soy, esto es lo que como y todo lo demás se puede ir al carajo”.

En tiempos en los que han surgido tendencias de moda que defienden la simplificación de los outfits, como los normcore, los que abogan por una alimentación de corte casero alejado de lo gourmet también están creando su propia estética, la de lo común llevado como marca de identidad. Deliciously Stella es una cuenta de Instagram que ha liderado esta tendencia. En su sitio se exhiben alimentos comunes como papas fritas, cervezas, cereales baratos y demás alimentación cotidiana que puede encontrarse en cualquier alacena o refrigerador de una familia de clase media.

Deliciously Stella es la contraparte de otro sitio llamado casi igual Deliciously Ella, una página que promueve la sana alimentación mediante platillos hechos con ingredientes sofisticados, orgánicos y presentados en un ambiente idílico. Si te detienes a pensarlo un poco, los normavore no son una tendencia actual; de hecho, han estado siempre presentes, la tendencia de exhibir la comida como objeto de museo o colección privada los ha enfadado y han reivindicado su gusto por la comida chatarra más que nunca.

Su amor por la comida y por el privilegio de disfrutarla de manera sencilla y práctica es una de las razones de existir de un normavore. En entrevista para la página James Beard Foundation, David Chang declaró: “La idea detrás del concepto normavore es esto: sólo porque un cierto tipo de comida no es adorada, no tiene su propio hashtag de medios sociales, o está clasificada como aburrido, no significa que no sea satisfactoria, o que no se ponga mucho amor en su producción”.

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Pocas o ninguna dieta podrán sustituir a los alimentos arraigados en la cultura popular que crean una vivencia cotidiana. Todos queremos y necesitamos comer y la alimentación no tiene por qué adoptar tintes idealistas para disfrutarse. En la actualidad, me inclino a pensar que un 70 u 80 % de las personas carecen del tiempo para prepararse de manera tranquila y entregada un desayuno saludable. Ello provoca que la comida rápida sea la opción más cercana para la mayoría de la población. Sin embargo, esto no quiere decir que sea la única opción, el cuerpo necesita los nutrientes necesarios para gozar de buena salud y la comida industrializada no es, ni mucho lejos, la llave para conseguirlo.
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Haz conciencia sobre tu dieta y elige lo correcto, dependiendo de lo que beneficie a tu cuerpo. Consume los 10 alimentos con menos de 500 calorías que puedes comer diario. Si lo que quieres es lucir más fuerte, entonces conoce los 15 alimentos secretos que debes comer para aumentar tus músculos.
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Fuentes: Vein, Deliciously Stella, Telling
